Mi amado Milo (One-shot) (Milo x Camus)
Mi Amado Milo
Clasificación: Para todo Público
Autor: Nikiitah
Categoría: Saint Seiya
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen sino a su respectivo creador Masami Kurumada
y Shiori Teshirogi
Género: Romance, Aventura, Drama
Advertencias: Lemon, Muerte de un Personaje
Aviso: Si no te gusta el Shounen ai (hombre/hombre) no leas~
Resumen: Camus
cuenta su vida junto a su amado Milo, hasta el día de la muerte de ambos.
(Shounen ai) (Milo/Camus)
-:-:-:-:-:-:-:-
Mi Amado Milo
One-Shot
Aquel
día, aquel día en donde todo ocurrió, tal vez suene melancólico, pero a veces
desearía que siempre fuera ese día, aquel día donde lo vi por primera vez,
donde éramos felices, donde con una sonrisa siempre alegraba aquellos momentos
de tristeza y melancolía que dejo aquellas muertes y traiciones, no sé cómo
explicarlo, nunca he podido expresarme, tal y como lo hago ahora.
Aún recuerdo
cuando el patriarca nos llamó por primera vez, ahí estabas tú, tan inquieto
como siempre, tratando de llamar siempre la atención de uno de los mayores, me
daba envidia ver que siempre lo lograbas, me daba envidia que tu atención era
solamente de él y no mía. Cuando te percatabas que te miraba, siempre te
despedías con una sonrisa y te acercabas a mí, me agarrabas de la mano y me mirabas
tiernamente, diciéndome que siempre estarías a mi lado, que siempre sonreirías,
solo para verme feliz, que no importaba si el destino nos ponía en contra,
siempre estarías a mi lado, en aquel momento no existía nada más, excepto tú y
yo, y eso me hacía dichoso, feliz de ser el único que tenga tu alegría más
sincera, tus palabras, tus promesas y tu amistad.
Al terminar de hablar el patriarca teníamos que
separarnos, cada quien por su lado, he de admitirlo que no quise ser caballero
si tú no estabas a mi lado, eras la única persona que siempre ha estado a mi
lado, mi gran amigo, mi mejor amigo, el ser por el cual, ahora entrego mi amor.
Te acercaste a mí y me sonreíste, como siempre solías hacer, me cogiste de la
mano y me llevaste casi arrastras, tus manos suaves y pequeñas como las mías,
me sujetaban fuertemente, me llevaste a un pequeño jardín, en donde miles de
flores blancas permanecían meciéndose por el viento, nos sentamos en una de las
rocas que estaban cerca de un enorme árbol, permanecimos en silencio, era
extraño, generalmente tu eres el que hablaba.
El viento soplo un poco más fuerte, elevando
suavemente los pétalos de las flores que bailaban en el aire, sacándote una
sonrisa que me regalaste, me sonroje al ver que te hacia feliz, cuantas veces
desearía ser yo el que te la saque, me miraste unos segundos, acercándote a mí,
me quede sin aire al sentir unos suaves y tiernos labios, sobre los míos,
parpadee un par de veces y te vi, con un leve rubor en tus lindas mejillas y me
sonreíste, luego de unos segundos reaccione y te devolví la sonrisa, me tomaste
de la mano y me abrazaste, me prometiste volver trayendo la armadura dorada,
solo te quede mirando y sonreí, aceptando tu promesa.
Por aquella promesa, es la que me mantuvo vivo, a
pesar del frio de Siberia, a pesar de estar a cero grados, era tu sonrisa lo
que me mantuvo vivo, la calidez de aquel beso, active mi cosmo y conseguí mi
armadura, al regresar el patriarca nos volvió a llamar, e busque con la mirada
pero no apareciste, sentí un nudo en la garganta, no hasta que escuche, varios
gritos de los aprendices que te miraban con deseo, al verte ahí tan elegante,
mostrando orgullosamente tu armadura dorada, hiciste una reverencia y
levantaste la mirada, el patriarca no te dijo nada y te pusiste a mi lado, ahí
fue donde nuestras miradas se cruzaron, sonreíste de lado y vimos al patriarca.
Aquel
día, aquel día en donde todo ocurrió, tal vez suene melancólico, pero a veces
desearía que siempre fuera ese día, aquel día donde lo vi por primera vez, donde
éramos felices, donde con una sonrisa siempre alegraba aquellos momentos de
tristeza y melancolía que dejo aquellas muertes y traiciones, no sé cómo
explicarlo, nunca he podido expresarme, tal y como lo hago ahora.
Nos reunimos como la primera vez, todos habíamos
cambiado incluso yo, que me mostraba frío y distante con todos, te volví a
buscar con la mirada y no te vi, al momento de pararme, apareciste con una
sonrisa, siendo recibido por un meloso caballero de cáncer que sonreía, te dijo
algo al oído y que hizo que tu sonrisa creciera cada vez más, te acercaste a mí
y tomaste asiento a mi costado, tan solo te vi, me miraste y me tomaste
suavemente la mano, tus manos ya no eran pequeñas, ahora eran más grandes y
finas, tome asiento contigo y celebramos nuestro reencuentro.
Me llevaste hacia una de las habitaciones del templo,
no me dijiste nada y me sonreíste como aquella vez, sin más que decir me
abrazaste, una lágrima cayo por tus mejillas, como si fuera una fuerza,
juntamos nuestros labios uniéndonos en un suave y tierno beso, te sonrojaste al
igual que yo, juntamos nuestras frentes y sonreímos, salimos sigilosamente
hacia mi templo, que quedaba más cerca.
Nos besamos, sintiendo la calidez de nuestros labios
juntándose, aquella calidez que creí a ver olvidado y perdido, me miraste
tiernamente, recostándome en la cama suavemente, mirándome queriendo recordar
este momento toda tu vida, me besaste el cuello, sentí corriente eléctricas
recorrer mi cuerpo, era la primera vez que sentía algo así, te rodee el cuello
y te apegue más a mí, sintiendo tu duro miembro rozar con mi entrepierna, gemía
al sentirlo, tu sonreíste y me empezaste a desnudar, mis manos temblorosas,
también te empezaron a tocar el cuerpo, quitando cada una de las ropas.
Al quedar desnudos, cada uno se deleitó con el cuerpo
del otro, seguías besándome, tus manos recorrían mi cuerpo con tanta pasión, ya
no soportaba la excitación que me hiciste sentir, te apegue e mi cuerpo y
susurre en tu oído, te sonrojaste como tomate y metiste un dedo en mi interior,
moviéndolo en círculos, hiciste lo mismo con el segundo y el tercero, me
retorcía por el placer que sentía, cuando terminaste, los sacaste,
reemplazándolo con tu ya erecto miembro, que se puso en mi virgen entrada, me
miraste preocupado, preguntándome con la mirada si continuar o no, te sonreí,
te bese con amor, entendiste mi mensaje y me penetraste, el dolor era agudo, me
aferre a ti, unas lágrimas traviesas salieron de mis ojos, al cual tu besaste,
limpiadoras. Empezaste a moverte suavemente en mi interior, mientras que yo,
solamente cerraba mis ojos sintiendo el placer, llegarme al orgasmo, sintiendo
como te derramabas en mi interior y yo entre ambos vientres.
Desde aquel día fuimos pareja, era extraño ya no verte
con ojos de amigos, pero aun así me gusto, la forma en como me susurrabas
cuanto me amabas, mis sentimientos por fin correspondidos.
Aquel
día, aquel día en donde todo ocurrió, tal vez suene melancólico, pero a veces
desearía que siempre fuera ese día, aquel día donde lo vi por primera vez,
donde éramos felices, donde con una sonrisa siempre alegraba aquellos momentos
de tristeza y melancolía que dejo aquellas muertes y traiciones, no sé cómo
explicarlo, nunca he podido expresarme, tal y como lo hago ahora.
Entonces llego aquel día, luego de la guerra contra
Hades, tú te enfrentaste al, el rey de los dioses, Zeus que deicidio poner fin
a nuestras vidas, por haber atacado a los dioses, Atena lucho, pero también
cayó, activaste tu cosmo, el dios te atravesó con uno de sus rayos llevándose
tu última sonrisa, que me dirigiste. Mis manos temblaron, corrí hacia dónde
estabas tú y te abrace, tu calor se desvanecía me regalaste el último beso y
cerraste los ojos. Nuestros compañeros, amigos y hermanos activaron sus cosmos
y atacaron con la última esperanza de luz al dios, logrando la victoria, te
abrace y active mi cosmo, una lagrima cayó sobre tu rostro. Esta vez no estarás
solo, esta vez no estaré solo, los demás quisieron detenerme, pero yo me negué,
active mis cosmo congelándome junto a ti, no sin antes darte el último adiós,
con un beso.
Somos santos, caballeros dorados, seres que fueron
destinados a proteger a nuestra diosa, Atena, vivimos juntos, morimos juntos,
siempre juntos, Mi amado Milo, ahora tú y yo, estaremos juntos, por toda la
eternidad…
~o~FIN~o~
Comentarios
Publicar un comentario