El Rapto de Kardia [Cap铆tulo 01]
El Rapto de Kardia
Clasificaci贸n: No menores de 18 a帽os (NC-17)
Autor: Nikiitah
Categor铆a: Saint Seiya
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen sino a su respectivo creador Masami Kurumada y Shiori Teshirogi
G茅nero: Romance, Aventura, Drama
Advertencias: Lemon, Muerte de un Personaje
Aviso: Si no te gusta el Shounen ai (hombre/hombre) no leas.
Resumen: Kardia y D茅gel tienen una misi贸n nueva, donde tendr谩n que escoltar a dos duques hasta el santuario. Al cruzar la mirada con Kardia, uno de ellos, se empieza a obsesionar con el escorpi贸n llegando el l铆mite de raptarlo. Ahora D茅gel debe recuperar a la persona m谩s importante y de la que est谩 enamorado, aunque esto signifique enfrentarse a un dios. ¿Lo lograr谩? (Yaoi) (Kardia/Degel) (Manigoldo/Albafica)
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001
El Rapto de Kardia
Reinaba en
Esparta, peque帽a ciudad de Grecia, el joven pr铆ncipe Menelao, hijo de Antreo y
hermano del poderoso rey de Micenas, Agamen贸n. Su morada real era peque帽a, casi
r煤stica, pero 茅l viv铆a feliz en medio de su pueblo, al que amaba, teniendo a su
lado a la mujer que hab铆a conquistado venciendo a mil rivales. Estos, los m谩s
poderosos y gallardos entre los pr铆ncipes aqueos (griegos), llegaron de todas
partes para disputarse la mano de Helena, hija de Leda, la mujer m谩s bella del
mundo. Hac铆a dos a帽os que Menelao hab铆a desposado a Helena, y ten铆an una linda
ni帽a llamada Hermione.
Un d铆a quebr贸 la
quietud de la peque帽a ciudad la llegada de algunos extranjeros. Estos entraron
por la puerta principal y bajaron de sus caballos en la plaza, frente a la
morada real, en medio de un grupo de curiosos que miraban maravillados sus
extra帽as vestimentas, sus monturas cubiertas de polvo y sus rostros bronceados
de tipo oriental. Entre los reci茅n llegados se
destacaba una joven singular belleza que, por la riqueza de sus
vestimentas y la dignidad de su porte, parec铆a ser el jefe. Este penetr贸 con un
compa帽ero en la mansi贸n del rey Menelao y solicito asilo para s铆 y los suyos.
“Yo soy” dijo
“El pr铆ncipe Par铆s, hijo de Pr铆amo, rey de Troya. Viajo para anular un presagio
de Apolo de Delfos y quisiera detenerme algunos d铆as para que descanses mis
hombres y mis caballos.”
Menelao acogi贸 de
buen grado al hu茅sped; hizo preparar el ba帽o y los ung眉entos perfumados, un
convite digno del extranjero. Durante el banquete Par铆s resplandec铆a de
juventud en las suntuosas vestimentas asi谩ticas. Se abrieron las puertas del
sal贸n y apareci贸 la due帽a de casa acompa帽ada de sus doncellas. Con solo verla,
el hu茅sped comprendi贸 que su viaje no hab铆a sido in煤til. Helena le pareci贸 m谩s
hermosa a煤n que la diosa aparecida en aquella ma帽ana, entre las encinas del
monte Ida. Por desgracia el pastor (Par铆s) hab铆a suscitado el mismo sentimiento
en el coraz贸n de Helena, a quien Afrodita, invisible, susurraba palabras
persuasivas.
Esa misma noche,
mientras la mansi贸n real se hallaba sumida en el silencio, los extranjeros
ensillaron los caballos y salieron sin ruido de la ciudad, llevando consigo la
presa codiciada. Para mayor verg眉enza, Par铆s, adem谩s de Helena, se llevaba todo
lo m谩s precioso de su anfitri贸n. Pocas horas despu茅s, un veloz nav铆o cretense,
impelido por fuerte brisa, se deslizaba sobre el mar Egeo, transportando a las
costas de Tr贸ade (Troya) su cargamento, triste presagio y fruto de traici贸n.
Tal acci贸n Paris, originar铆a, pues, la llamada “Guerra de Troya”.
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— ¡Guau! Que
interesante historia —exclam贸 la peque帽a Sasha de ocho a帽os, que se encontraba
junto a Kardia en el onceavo templo, ambos, sentados en la cama de Degel— ¿C贸mo
se llama?
—El Rapto de
Helena —respondi贸 Degel, que estaba sentado en una silla al frente de ambos,
con una leve sonrisa. Kardia, que hab铆a empezado a devorar un cesto de manzanas
sonri贸 de lado ante la curiosidad de Sasha y el rostro iluminado de Degel.
—Degel me
gustar铆a escuchar otra historia ma帽ana —dijo Sasha— Ahora estoy cansada —dio un
peque帽o bostezo.
—Como usted desee
Se帽orita Athena —dijo cortes Degel regal谩ndole una sonrisa
—Gracias —dijo
con una sonrisa y sali贸 hacia su templo corriendo.
—Mmmmm nos dej贸
solos —Kardia, que sonre铆a p铆caramente ante el adorable rubor que apareci贸 en
las mejillas de Degel, gate贸 hacia donde se encontraba el franc茅s, tom谩ndolo
entre sus brazos, Degel iba a contestarle, pero fueron llamados por Manigoldo,
que se encontraba en la entrada de Acuario, gritando.
D茅gel suspir贸 y
Kardia chasque贸 la lengua frustrado.
—Ir茅 a ver que
desea —se levant贸 de la silla y e agarre de Kardia, d谩ndole un peque帽o pero
r谩pido beso en los labios griegos, dejando a un ruborizado Kardia, que no se
esperaba tal acci贸n del siempre recto Acuario, que tras dar una sonrisa
divertida por el peque帽o juego de Degel volvi贸 a atacar la canasta de manzanas.
Despu茅s de unos
minutos apareci贸 D茅gel, que ven铆a concentrado leyendo unos papeles, Kardia lo
ignoro y sigui贸 con su labor las dos 煤ltimas manzanas que quedaban. Al terminar
de comer y ver que aun D茅gel estaba concentrado en aquellos papeles se acerc贸
lentamente por la curiosidad y le arrebat贸 los papeles de las manos.
—Kardia —reprocho
el franc茅s— Lo estaba leyendo.
—Me aburr铆 de
verte leer —dijo alzando los hombros— ¿Qu茅 son? —D茅gel sorprendido de verlo
curioso en algo que tenga que ver con papeleo, pero aun as铆 contest贸.
—Es una misi贸n,
tenemos que ir a recoger a unos duques italianos, que tienen una conferencia
con el patriarca y Athena.
—Espera… ¿‘tenemos’? ¿Por qu茅 tengo que ir yo?
—Pregunt贸 aburrido— Es una misi贸n aburrida y simple, no ir茅.
—Kardia —suspir贸
derrotado— Es una orden del patriarca.
—No me importa,
no quiero ir —Kardia se levant贸 y se tumb贸 en la cama de D茅gel, boca arriba. El
acuariano se levant贸 y se sent贸 a su lado, le acarici贸 la cabeza, relajando al
de escorpio.
—Si quieres te
compro un saco de manzanas ma帽ana despu茅s de la misi贸n —trat贸 de negociar con
el pero le fue imposible.
—NO —dijo firme
Kardia.
—El patriarca
est谩 de acuerdo con esto —D茅gel suaviz贸 su mirada.
— ¿Con el saco de
manzanas?
—No, que vayas y
que si no te obligara —dijo, Kardia vio la sonrisa que se dibuj贸 en el rostro
de D茅gel, haci茅ndolo estremecer, resignado acept贸.
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La misi贸n
consist铆a en escoltar a unos duques que ven铆an a negociar con el patriarca
acerca de una armadura griega, que ellos hallaron hace unos a帽os atr谩s en una
excavaci贸n cerca del Coliseo Romano. Para eso ambos caballeros ten铆an que
viajar a Italia para recoger a los duques. El transcurso fue aburrido Kardia que
estaba jugando con sus dedos mientras miraba por la ventana del carruaje todo
Roma. Ahora entend铆a porque Manigoldo siempre dec铆a que su natal era especial y
muy rico en gastronom铆a. Ambos hombres vest铆an unos pantalones ce帽idos de color
negro, una camisa holgada blanca y un abrigo tambi茅n negro largo hasta dos
cent铆metros antes de la rodilla. Con cada lugar que pasaban, Kardia miraba
pegado a la ventanilla asombrado. Cualquiera que lo mirara o que lo conociera
no podr铆an creer que sea el mismo santo de escorpi贸n. Degel que estaba sentado
a su lado miraba a Kardia con ternura, se sent铆a afortunado de ser el 煤nico en
saber c贸mo era realmente el griego.
Al llegar, Kardia
se sorprendi贸 al ver la enorme mansi贸n del duque, sin darse cuenta de sus
acciones, apretaba la mano de Degel para poder controlar la emoci贸n que
recorr铆a, ya que pod铆a parecer indiferente, pero por dentro se sent铆a dichoso
de poder estar con el franc茅s en otro pa铆s. D茅gel solo lo mir贸 de soslayo y
sonri贸, toco la puerta y esperaron unos minutos. La puerta se abri贸 y de ah铆
salieron dos j贸venes duque, uno de ellos era el m谩s alto, ten铆a el cabello
corto con algunos mechones largos cayendo por sus mejillas de color azabache,
su piel era p谩lida y ten铆a ojos color violeta que podr铆a competir con los de
Degel, mientras el otro era unos cent铆metros m谩s bajo ten铆a los cabellos
semi-largo de color rubio con tonos anaranjados, sus ojos eran de color azul
gris谩ceo y su piel estaba levemente bronceada resaltando a煤n m谩s sus ojos.
Cuando el
azabache mir贸 a Kardia sinti贸 que estaba en los El铆seos, era el ser m谩s bello
que jam谩s haya visto. Aquella mirada traviesa y ese aire rebelde que desprend铆a
Kardia lo estaba hechizando. El griego no se percataba de la intensa mirada,
manten铆a su rostro una mueca de fastidio por tan simple misi贸n, aunque varias
ideas cruzaban por su mente, ¡claro! Degel era el protagonista de todas y cada
una de sus fantas铆as. Nunca lo admitir铆a abiertamente, pero ya se estaba
enamorando de ese hombre.
Los duques se
presentaron cuando Degel y Kardia terminaron, al azabache se llamaba Arion
Devlin quien era el Duque de la mansi贸n y el de cabellos rubios Altair
Draconiss, su mano derecha.
El recorrido
hacia el santuario fue silencioso, Kardia dormitaba en 茅l se le iluminaron los ojos al ver a Kardia,
茅ste no le tom贸 importancia, estaba fastidiado ya que D茅gel lo hab铆a obligado a
ir, o mejor dicho convencido. Se presentaron, el pelinegro se llamaba Arion y
el rubio se llamaba Altair, el recorrido hacia el santuario fue silencioso,
aparte de ellos, los duques fueron escoltados por unos guardias que manejaban
su propio barco (el del duque), Kardia solo miraba a煤n m谩s aburrido el paisaje,
mientras D茅gel se divert铆a por los gestos de su amigo, ya le recompensar铆a,
volvi贸 a su lectura, uno de los guardias le trajo una canasta de manzanas, que
Kardia no dudo ni un segundo y se abalanzo a la pobre canasta y empez贸 a
devorar cada manzana, de ante la mirada atenta de D茅gel que se re铆a por dentro,
pero no era el 煤nico que lo miraba, sino Arion que se embelesaba con cada uno
de los gestos del peliazul.
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Luego de su
reuni贸n con Atena y el patriarca, la primera les invit贸 a quedarse en el
santuario como muestra de su gratitud por el objeto devuelto. Arion se
encontraba caminando por los alrededores, admirando el enorme paisaje del
santuario, a su lado se encontraba Altair, su mejor amigo y mano derecha, ambos
estaban en silencio, hasta que vieron a Kardia que sub铆a hacia la octava casa,
Altair sinti贸 un poco de celos al ver a su amigo embobado con el caballero de
Atena.
—Hola Kardia
—salud贸 alegremente el pelinegro, el peliazul lo miraba, tratando de recordar
donde lo hab铆a visto.
—Hmmmm, eres Aron
¿Verdad? —dijo Kardia con tono desinteresado, el pelinegro se rio bajito, cosa
que incomod贸 a Kardia.
—Arion —corrigi贸
divertido, Kardia solo chasqueo con la lengua, mientras Altair los miraba
receloso.
—Por cierto ¿Qu茅
haces aqu铆? —pregunt贸 Kardia comiendo una de sus manzanas.
—Estaba admirando
el paisaje —dijo sonrojado, mirando a Kardia que ni se dio cuenta de las dobles
intenciones de su interlocutor.
—Pues no deber铆as
estar aqu铆 —dijo mir谩ndolo, hab铆a terminado sus manzanas, se acerc贸 a Arion
hasta quedar a unos cent铆metros de su rostro, esto hizo que el azabache se
sonrojara hasta competir con una de sus manzanas, Kardia se separ贸 y se dio
media vuelta— Debes irte con el patriarca —sentenci贸 serio— Las doce casas no
es un lugar tur铆stico te puede pasar algo si no tienes cuidado —diciendo esto
entr贸 a sus aposentos privados. Arion quiso seguirlo pero se detuvo, ya tendr铆a
mucho tiempo.
El cielo estaba
siendo cubierto por el manto de la noche, fr铆a, donde se pod铆a sentir la
llegada del invierno. En esos instantes Kardia dese贸 nunca m谩s salir de su
habitaci贸n, pero siendo un caballero de Athena no pod铆a darse ese lujo. Con un
煤ltimo pensamiento de cierto hombre de los hielos qued贸 profundamente dormido
en su lecho. Sin darse cuenta que alguien se acercaba peligrosamente hacia 茅l.
Arion caminaba
con elegancia y sigilo por los pasillos de la octava casa, admirando el lugar
donde su peque帽a obsesi贸n custodiaba, elev贸 su cosmo, llamando a Altair quien
se encontraba listo para cumplir las 贸rdenes del azabache. Admir贸 aquellos
rasgos tranquilos e inocentes que Kardia pon铆a al dormir, quien quiera que lo
mirara jam谩s creer铆a que al despertar una fiera indomable e encontrar铆a. Sin
esperar ni un minuto m谩s, teletransport贸 a su mano derecha y al octavo custodio
rumbo a su hogar.
—Ahora mi querido
Kardia, yo ser茅 tu 煤nico due帽o, y t煤 ser谩s mi 煤nico amor —susurr贸 y le dio un
beso en los labios.
—Mi se帽or —dijo
haciendo una reverencia el rubio— ¿Est谩 seguro de lo que desea? —pregunt贸
celoso.
—Si Altair —dijo
serio— O es que acaso quieres estar en contra de tu dios —agreg贸 con la voz m谩s
fr铆a y escalofriante que pudo soltar. El rubio neg贸 y sigui贸 agachando la
cabeza.
—No… —susurr贸
Altair con cierto temor—…mi se帽or Apolo —se levant贸 y se retir贸 de la
habitaci贸n.
Comentarios de la
Autora:
Sinceramente este
fic es el m谩s extra帽o que he hecho. Una historia inspirada en el “Rapto de Helena” en donde dio inicio a
la gran guerra de Troya XD Al principio quer铆a poner a Degel, pero luego me
dije: ¿Por qu茅 no a Kardia? XD adem谩s que como 茅l tiene un fuerte car谩cter
dar铆a m谩s dolores de cabeza XD
En fin, gracias
por tomarse su tiempo de leer y no olviden dejarme un reviews para saber si les
gust贸 o no. SOLO CR脥TICAS CONSTRUCTIVAS.
Se despide
Nikiitah.
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