El Ocaso de los Dioses [Prólogo]
Los santos dorados se verán envueltos en una encrucijada, dividiéndose en dos grupos: Los que están con los dioses o con la llegada de la recién nacida.«Entre mayor sea tu soberbia,
prepotencia y ego, más dura será tu caída y más difícil levantarte por el peso
que llevas.»
─ Eduardo Alighieri.
-Prólogo-
─Si yo muero tanto el inframundo como
los campos Elíseos
desaparecerán,
porque yo fui su creador ¡Es
el fin! ─jadeó─.
Athena, ustedes también
se verán involucrados en la destrucción
de este mundo y tendrán
el mismo destino, no podrán
hacer nada... Al fin y al cabo en esta batalla no triunfaron ni los humanos ni
los dioses... ─mientras
su cuerpo se desvanecía
el dios del inframundo observó
a la diosa de la sabiduría─.
Tarde o temprano te darás
cuenta que el amor no es más
que una fantasía
que crearon para engañarte. El amor es algo que nadie cree, ¡porque no existe!
…
Hades había
despertado después de casi un año, su cuerpo estaba casi reconstruido y su alma
se mantenía intacta a pesar de haber sido atacada por la misma Niké, su mente
aún estaba confusa por despertar tan abruptamente pero eso no impidió que
pusiera una mano sobre el colchón y se impulsara para levantarse. Su mirada
recorrió la habitación casi en penumbras y se quedó observando por varios
minutos un punto en específico; su espada. Instintivamente su mano se dirigió
hacia su pecho donde había sido atravesado y cerró sus ojos con pesar. Athena
había sido una ilusa al creer que este sería el fin de las guerras, ella aún
era una chiquilla que necesitaba aprender el destino que los dioses cargaban en
sus hombros desde que se alzaron ante los Titanes. Hades siempre se cuestionó
porque había aceptado ser parte de aquella treta; habían evitado por muchos
siglos que el reloj se volviera en su contra, mandando secretamente asesinos o
simplemente interfiriendo el flujo del tiempo, pero con lo acontecido hace un
año sabía que no tendrían más oportunidad. Ya no habría alguien que pudiera
frenar lo inevitable.
Se quedó quieto,
apretando la fina tela de seda entre sus manos. Con los ojos aun fijos sobre la
espada frente a él.
─Verlo sólo
incrementará
tu ansiedad, se supone que no debes tener emociones fuertes por lo menos hasta
que vuelvas a ser el inestable dios de antaño.
Hades soltó un
suspiro, mientras sus hombros se tensaban y enfocaba su atención en el nuevo
intruso. Poseidón, que tenía la apariencia de un adolescente se acercó hacia
donde estaba y se sentó sin invitación a su lado. La fría mano fue posada sobre
su frente y al instante el malestar que había sentido, al igual que su mente
confusa, desaparecieron.
─¿Qué
haces aquí?
─cuestionó
Hades.
Poseidón sostuvo la
mirada de su hermano, hasta que un acto de debilidad la desvió.
─Zeus pidió
mi ayuda, debíamos
traerte nuevamente antes de...
─Antes de que la desgracia cayera sobre
nosotros ─interrumpió
fríamente el dios del infierno─,
es demasiado tarde, incluso para nosotros.
─Aunque han pasado un año,
aún tu poder permanece en el inframundo.
─El inframundo no existe, fue destruido
por Athena cuando me atravesó
con Niké...
gracias a ti.
─Sólo
evitaba que destruyeras la tierra, no creí
que ella fuera capaz de matarte.
─Tienes altas esperanzas en ella ¿o
es que el humano que vive en ti quiere creer en la inocencia de esa chiquilla?
Poseidón apretó la
tela de su túnica entre sus manos, pero no lo negó. Quizás la mente de Julian
aún se interponía sobre su propio juicio.
─Aun así,
el hecho de que Zeus requiera de mi presencia con tanta insistencia es porque
tu situación
no es muy diferente de la mía. ¿Cómo va el templo submarino?
─Tan destruido como el tuyo.
Hades suspiró.
─Entonces, ¿cuál
es la situación
actualmente? ─dijo
Hades en voz baja, mientras volvía
su mirada nuevamente hacia su espada.
─Odín
está alterado, y ya activó
su campo alrededor de Asgard como medida de seguridad ─este
hecho captó
la atención
de Hades, que volteó
a ver a su hermano.
─Asgard no tiene nada que ver con
nosotros ¿por
qué habría
de temer?
Poseidón se vio
ligeramente incómodo y Hades sólo atinó a agrandar los ojos por la sorpresa.
─No me digas que...
─Una parte de la armadura ha aparecido
allá. Si fue capaz de traspasar las
barreras de un dios como Odín,
no es difícil
deducir que está
próximo a entrar en los santuarios.
Hades... la situación
ha empeorado.
Hades asintió ante
la situación. Su rostro se mantuvo frío, pero su mente era un caos, finalmente
se levantó de la cama, dejando que la túnica blanca se corriera, dejando
expuesta sus piernas pálidas. Poseidón se levantó, ofreciendo su mano como
apoyo, pero el mayor lo rechazó. Era suficiente estar en ese estado. Su orgullo
no le iba a permitir más humillación.
─Supongo que el motivo por el cual Zeus
te envió,
es porque no tiene el valor de enfrentarse a mí.
─Sabes mejor que nadie que Zeus no
siente culpa ante nada.
El silenció cernió
entre ellos. Ambos recordando ese fatídico día.
“De todos modos, es
mejor acabar con esto de una vez.”
….
El cielo se tornó
negro y el aire a duras penas se podía respirar; lo que antes era un brillante
santuario lleno de paz y calidez, se había vuelto uno lúgubre y frío. La densa
niebla se expandía por cada rincón, evitando que alguien se acercara. Los pasos
retumbaron en la inmensidad del primer templo, mientras un niño con dos puntos
en la frente característicos de su raza corría, esquivando los escombros. Aún
luego de un año, y sin el poder del resplandeciente oro, no podían devolver la
gloria del lugar.
El niño se detuvo
frente a la puerta que daba a los aposentos de su maestro.
La puerta chilló, y
el sonido estremeció el lugar al igual que el silencio. Kiki miró con pena como
el polvo se alzó en el lugar.
Mira a su
alrededor, buscando algo en específico. El polvo había cubierto la mayor parte
de las pertenencias de Mu, dando una vista de abandono total. Los libros eran,
quizás, lo que se salvaba del polvo, pero, aun así, se podía ver que había
algunas telarañas encima del plástico que los cubría. Kiki recuerda
perfectamente el día que todos dejaron el lugar. Athena había ordenado que
todos evacuaron el santuario luego de que los extraños acontecimientos
ocurrieran. La niebla al comienzo era densa y ligera, parecía como si el
invierno había llegado ya que la temperatura disminuía con el pasar de los
días. Por fortuna, el extraño fenómeno sólo ocurría dentro y no se extendía
hasta el pueblo de Rodorio.
Pero entonces,
cuando tenían la situación controlada, la niebla se volvió mas espesa hasta que
era casi difícil respirar o ver. Se dieron cuenta, con horror, que la niebla sí
afectaba a la gente del pueblo. Habían reportes de gente que empezaba a
enfermar; los ojos se volvían rojos, había dificultad para respirar, bajaban de
peso hasta parecer un cadáver y finalmente entraban en un especie de coma.
Algunos morían, otros quedaban en estado vegetal. Sin embargo, el problema no
quedaba ahí. Poseidón había alertado que el mundo submarino empezaba a
agitarse, empezando con el mar que se movía de manera incongruente.
Por lo general, el
dios tendría mayor control, pero sus poderes habían sido sellados por Athena;
sin el santuario submarino, donde estaban los pilares y sin su tridente, el mar
era difícil de controlar.
El mundo se había
vuelto un caos, tal y como Hades le había dicho a Athena.
─Kiki, ¿estás
ahí? ¿Todo
bien?
La voz de Shiryu se
escucha a través del auricular. Kiki salta y responde con gran rapidez que casi
se muerde la lengua.
─¡Sí!
Ya llegué
a la habitación
de mi maestro pero no veo...
Se interrumpe cuando
ve algo dorado brillando en la repisa de la pared, pero eso no era el motivo
por el cual se queda en silencio, sino por el aura brillante rojo oscuro que
estaba a su lado. Era una pieza de armadura.
─¿Kiki?
─Shiryu, hay una pieza junto a la daga
dorada.
─¡Sal
ahora!
Como si fuera un
ser viviente, la armadura empieza a levantarse. Si Kiki no lo supiera, pensaría
que la armadura lo estuviera mirando. Su cuerpo se estremece y gira para
escapar, pero la armadura impide su huida. La pieza resplandece con más fuerza,
como si fuera a estallar, pero la daga se interpone, salvándolo de la
explosión.
El oro brilla y
calienta su corazón. Kiki evita llorar cuando la familiar sensación se instala
en su pecho. Agarra la daga y se teletransporta lejos del santuario.
La próxima vez que
abre los ojos, Athena estaba frente a él diciendo palabras de agradecimiento y
disculpas. Luego todo se vuelve oscuro.
....
Cuando Athena
decidió acabar con las guerras no previó esta anomalía. Mejor dicho, no quería
creer que llegaría a ocurrir la destrucción del mundo. Sin embargo, ella
insistió, y ahora debe enfrentarse a las consecuencias. Sintió la impotencia de
no poder hacer nada; no podía entrar a su propio santuario debido a que necesitaba
quedarse cerca de Seiya, ─que había
caído en estado vegetal luego de recibir
la maldición
de Hades─,
para mantenerlo con vida. Kiki se había
ofrecido, ya que era el único
que podía
teletransportarse sin problemas, pero esa decisión
casi le había
costado la vida.
Todavía recuerda el
cuerpo del niño desplomándose luego de traer la daga.
Sin embargo, no va
a dejarse llevar por lo sentimental, ya no. Su amor por la tierra y su gente
fue lo que condenó a dioses y humanos. Ella debió buscar una solución
diferente, así el mundo no hubiera sufrido tanto.
Pero no existe el
"hubiera".
No había tiempo que
perder, no había tiempo para lamentarse.
Las grandes puertas
se abrieron con lentitud, y la luz del interior la cegó. La conversación que
hubo se detiene, y la melodía de la arpa se apaga de forma abrupta. Hay
diferentes miradas en su dirección, pero ella lo ignora, así como ha ignorado
el evidente odio que emanan Perséfone y Anfitrite.
El salón del Olimpo
es el más grande que ha visto, en el centro hay doce grandes tronos,
perteneciente a los Dodekatheon, cada uno representando a cada dios. Athena se
dio cuenta tardíamente que habían dos puestos vacíos. Sintió crecer el nudo en
su estómago.
─Padre, he traído
la daga dorada, aquí
hay aún residuos de las almas de mis
caballeros de oro. ─dice─.
¿Cuándo
procedemos?
Fue silencio lo que
recibió. Athena estaba preparada para eso, por lo que mantuvo su mirada fija en
Zeus, que se encuentra sentado en su trono. El hombre miró a su hija unos
segundos, antes de suspirar. Hay murmullos, pero nadie se atreve a decir algo
en voz alta. Hera, que está sentada a su lado, aprieta los puños, pero no
muestra ninguna emoción.
─¡¿Cómo
te atreves a aparecer y apurar a todos cuando fuiste tú la causante de este
desastre?! ─una
voz femenina interrumpe. Perséfone
se levanta de su asiento, que estaba cerca al que pertenecía
a Hades. ─¿Se
te ha olvidado que el problema inició
por iniciar una guerra contra Hades?
Athena la miró,
tratando de mantener la serenidad, pero lo cierto es que en ese último año, el
estrés la ha consumido, mantener el mundo a salvo había agotado todas sus
energías; el cansancio físico y emocional era evidente.
─Silencio. ─sentenció
Zeus─.
Todo ya fue arreglado, Hades ha decidido ayudar en esta ocasión y cumplir con
su papel de traer al mundo a los santos de Athena que han perecido en la
guerra, además de quitar la maldición del santo de Pegaso. Ahora más que nunca,
necesitamos ser aliados en vez de enemigos.
Perséfone no dijo
nada, pero la ira era evidente. Los otros dioses también se sintieron
indignados, pero nadie se atrevió a replicar las órdenes de Zeus. El silencio
volvió a formarse, esta vez era incómodo y pesado. Athena cerró sus ojos unos
segundos y sólo pensó que faltaba poco para que esta pesadilla terminase.
La puerta
nuevamente se abre y dos figuras entran. Athena no necesita girar para saber
quienes son, por lo que espera de pie hasta que las dos deidades estén a su
altura. Nuevamente, los murmullos se escuchan, esta vez dirigidos hacia el
hombre de piel pálida y ojos puros. Hades casi nunca hacía acto de presencia en
el Olimpo, por lo que verlo causó tanta conmoción, además de sorpresa porque
aún seguía vivo. Athena vio de reojo la figura de su tío y no pudo evitar
apretar los labios.
No quedaba nada del
majestuoso Hades, ahora, con la túnica negra cubriendo su delgado cuerpo, se
podía ver algo enfermizo. Había evidentes ojeras y sus muñecas se veían más
delgadas. Además su piel se veía más pálida de lo usual, dándole un tono
cadavérico. Cuando su padre le dijo que lo traería de regreso, no esperó ese
desenlace.
─No tengo ganas de revivir a los santos
que destruyeron el Inframundo ni a mis espectros ─menciona
en un susurro, sin mirarla─, pero, Zeus está
tan desesperado que ha caído
en esto. Athena, te dije que los dioses ni los humanos ganarían.
Nada garantiza que ahora que he regresado, tendremos una ventaja para ganar al
destino.
Hades extiende su
mano y Athena le entrega su daga. Poseidón que se ha mantenido en silencio,
coloca la palma en la espalda de Hades, transmitiéndole la energía limitada.
Debido a que el Inframundo fue destruido, las almas de los muertos, tanto los
que estaban en los Campos Elíseos como en los círculos infernales, se habían
dispersado, nadie más que él podría encontrarlos. Sin embargo, sus poderes
actuales son débiles, y tomaría mucho tiempo volver a recuperarlos y
reconstruir su territorio.
Hades cierra sus
ojos y pronto, catorce luces salen de la daga. El brillo dorado es fuerte, lo
suficiente para cegar a los presentes.
─Almas perdidas que vagan en la
eternidad, regresen a mí,
su protector, aún tienen una misión que cumplir.
Las luces se
separan, tomando una distancia prudente y luego caen al suelo formando charcos
dorados. El lugar se vuelve frío por un instante, hasta que lentamente la
calidez lo envuelve. Catorce hombres salen del agua dorada, con su cosmos
ardiendo.
─¡Traigan
túnicas para los humanos! ─la
voz de Hermes se escucha.
Las musas se
apresuran a obedecer. Hades por su parte suspira.
─Ahora todo depende de ti, Athena.
Athena asiente
rígidamente, y solo espera que ahora todo vuelva a la normalidad.
MUY BUENA HISTORIA, YA QUIERO LEER ALGO MAS DE ELLA
ResponderEliminarGracias, me alegro que te haya gustado, tratare de actualizar mas seguido
Eliminarhola de nuevo
ResponderEliminarme di cuenta que la modificaste, pero bueno aun asi me encanto el trama y estos tres capitulos por favor no la dejes inconclusa
Gracias me aleegra que te gustara.
EliminarLo actualizare lo mas rapido que pueda.
Saludos
Muy exelente linda!!!.... :D (Y)
ResponderEliminarGracias Virgiine :D me alegra que te haya gustado, tu blog es igual excelente!!! :D
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