TE AMO [CamusxMilo]
TE AMO
Clasificación:
No menores de 16 años
Autor: Nikiitah
Categoría:
Saint Seiya
Disclaimer:
Los personajes no me pertenecen, sino a Masami
Kurumada y Shiori Teshirogi, yo solo los utilizo por diversión.
Género:
Romance, Angustia, Drama
Advertencia:
Horror
Aviso: Si no te gusta el
Shounen ai (chico x chico) no leas~
Resumen:
Camus sufre en silencio al no ser la persona que Milo
más ama, sin embargo, una noche luego de una misión que tiene el caballero de
escorpio con los gemelos, descubre un secreto cambiará la vida de ambos. (Yaoi)
(Camus/Milo)
-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-
One-Shot
Sé que no debí enamorarme, pero lo hice igual, sé que
no debí hacerme amigo tuyo. Ya que sabía que acabaría haciéndome daño yo mismo.
Pero no pude evitarlo, desde que te vi no pude dejar de pensar en ti, tu bella
sonrisa que iluminaba todo mi día y mi mundo, tu largo y sedosos cabellos
ondulados que bailaba cada vez que el viento sopla.
Todo tú iluminaba mi ser, cuando dedicabas una simple
sonrisa, yo me derretía por dentro, a veces me pregunto qué clase de hechizo
haz usado en mí ¿Cómo pudiste enamorarme de esa manera?
Yo siempre fui considerado el caballero de los hielos,
el hombre más frío que carece de sentimientos. Pero tú hiciste que esos que
creí no tener, aparezcan. A veces me pregunto ¿Qué te hizo acercarte a mí? ¿Por
qué me convertiste en tu mejor amigo? ¿Acaso sientes algo por mí?
Cada vez que te miro me hago las mismas preguntas,
cuando por fin me armo de valor para contarte lo que siento por ti, de
declararte mis sentimientos, todo se derrumba, cada vez que quiero estar
contigo a solas, te veo rodeado de todos los caballeros del santuario.
Sé muy bien que la mitad del santuario fantasea
contigo. Lo sé, cuando te miran caminar puedo notar la mirada lujuriosa que te dedican
¿Acaso no te das cuenta? Tú siempre les sonríes a esos degenerados ¿acaso eres
tan despistado?
Cada vez que pasa, tengo ganas de meter a todos esos
en un ataúd de hielo, pero cada vez que estoy a punto de hacerlo tú siempre
logras hacer que me olvide cuando escucho tu melodiosa voz.
Sé que hay alguien que te gusta ya que siempre me lo cuentas. Sé que estás enamorado
de esa persona aunque me digas que no crees en el amor. Aunque me lo niegues tu
si crees.
A veces desearía que me miraras como algo más que tu amigo, que me veas como
alguien a quien podrías amar. TE AMO, y quisiera gritarlo a los cuatro vientos.
No me gusta cuando empiezas a coquetearles a
todos los caballeros.
Desde el principio siempre te han gustado los géminis,
en especial Saga. Sé que lo que sientes por ellos es admiración y cariño, pero
a veces me pregunto si para ti ellos sean algo más, tal vez sea uno de ellos la
persona que más te gusta.
Otra de las personas que te gustaba era Aioros por el
inmenso amor que te tenía. Otros eran Shaka y Mu, por su forma pacífica y
serena de ser. Tus gustos eran tan parecidos pero a la vez tan diferentes.
Hoy es un día muy gris para mí.
Te extraño. Por qué tuviste que irte a esa misión con
ellos. De seguro uno de ellos ya es tu novio. ¡Esos gemelos! no sé qué diablos les viste, claro
son dos y son idénticos, y son mayores, con más experiencias que yo. ¡Agh!
¡Cómo los odio! Solo porque ellos tienen toda tu atención. Sobre todo Saga.
Reitero lo dicho anteriormente, ahora ya sé quién de los dos te gusta, o mejor
dicho amas e idolatras.
Saga es el único de los dos que llena todos los
requisitos de esa persona de quien tanto me hablas, es serio, es mayor que tú,
es guapo y encima siempre se ha preocupado por ti, aun cuando durante trece
años fue Arles.
En comparación conmigo… no le llego ni por encima de la nariz. Aunque soy unos
centímetros más alto que tú…
Un nuevo suspiro escapa por mis labios ¿ya cuantos va?
De tantos suspiros soltar perdí la cuenta.
Mirando por la ventana de mi habitación veo como el
cielo se torna gris, una tormenta se acerca. Es gracioso, pareciese que el
cielo supiera como me siento en estos momentos. Las primeras gotas caen
golpeando el frío pavimento, mientras a los lejos se puede deleitar el sonido
de los truenos.
Cierro unos segundos mis ojos rememorando cada
recuerdo que ambos vivimos. Desde nuestra época de aprendiz hasta ahora.
Creí que de nuevo al revivir todo sería más fácil,
para los dos. Creía que podía armarme de valor y cruzar aquella línea roja que
nos separa, y poder así, por fin algo más que amigos. Pero el destino es muy
caprichoso y más obstáculos se presentan en mi camino, haciéndote inalcanzable.
Tan lejos pero a la vez tan cerca.
Agachó la mirada cubriendo mis ojos con el flequillo.
Las lágrimas se acoplan en mis ojos, luchando por ser liberadas, mas yo intento
en vano retenerlas.
En ese momento el golpeteo de mi puerta se escucha. Es
extraño. No recuerdo haber sentido a alguien entrar.
Limpiando todo rastro de lágrimas, me miro al espejo y
poniendo mi mejor máscara de frialdad me acerco, listo para atacar a quien
quiera que se haya escabullido sin mi permiso hasta mis aposentos. Más cuando
abro la puerta mis ojos se abren a tal extremo que pareciera que se saldrían de
sus cuencas. Ahí estas tú. Con un tenue sonrojo en tus mejillas, y con las
lágrimas que salían sin cesar de tus ojos.
“Camus…”
no esperas respuesta mía y solo te abalanzas a mis
brazos. Me rodeas por el cuello y escondes tu rostro a la altura de mi cuello.
Yo tardo unos segundos en reaccionar y cuando al fin lo hago, te estrecho entre
mis brazos.
Puedo sentir como tu corazón late con fuerza que
pareciera que se saldría de tu pecho en cualquier momento. Me preocupas. No
sueles llorar, tú, que siempre andas con una sonrisa confiada. Orgulloso y
gallardo. Nunca dejando que otros vieran tus debilidades. Digno caballero de
escorpio, ahora te muestras ante mí, tu fiel confidente, quien a pesar de
sentir este inmenso amor hacia ti, ha jurado su eterna amistad.
“Milo…”
te separas unos centímetros y me miras con los ojos
llenos de un profundo dolor y angustia. Limpio el rastro de lágrimas que salen
de aquellos hipnotizantes ojos turquesas. “¿Por
qué lloras?”
Él se mordió el labio inferior angustiado. Su cuerpo
temblaba, parecía que en cualquier momento colapsaría.
Agarré su mano y lo llevé junto a mi cama para que se
sentara, cuando este apenas se sentó, se abrazó a sí mismo, decidí mejor
traerle un vaso de agua. Salí apresurado mientras en mi ente varias preguntas
se formulaban en mi cerebro.
Desde ayer Milo se veía normal, con su típica sonrisa,
e incluso se ensanchó más cuando me comentó con quienes iría de misión.
…o.o...o.o… FlashBack…o.o…o.o…
Me encontraba en el sillón de mi sala leyendo un
antiguo manuscrito que fue hecho hace más de doscientos años por mi antecesor,
Degel de Acuario. Donde plasmaba sus sentimientos por el antiguo caballero de
Escorpio. Tu antecesor. Kardia de Escorpio. Era interesante la información.
Degel había pasado el mismo dolor al saberse enamorado de Kardia y que éste no
se daba cuenta hasta antes de la guerra santa.
Una sonrisa afloró en mi rostro mientras seguía
hojeando cada página.
Al final decidí cerrar el libro. Si Degel fue capaz de
sincerarse con Kardia yo debía hacer lo mismo contigo.
Un cosmo familiar (y muy querido) se acercó a gran
velocidad hasta sentarse en mis piernas. Como siempre, te recostaste en mi
pecho con una sonrisa satisfecha y ese sonrojo por el maratón que has de haber
hecho hasta subir a mi templo.
“Creí
que estarías entrenando con Aioria.” Susurré
en su oído escuchando la suave risa que salía de tus labios.
“Le di
una paliza. Como siempre.”
“Que
modestia.” Contesté sarcástico. Te
levantaste y te sentaste a mi lado aun sin dejar de lado aquella sonrisa.
“Tengo
una nueva misión.”
Yo solo meneé la cabeza, divertido, con una sola
mirada le dije que podía proseguir.
“¿Adivina
con quién?” no tuve ni tiempo de
abrir la boca, puesto que tú ya la habías contestado. “¡Con Saga y Kanon! ¿Puedes creerlo? ¡Por fin tendré una misión con
Saga! Sabes que siempre fue mi sueño estar con él en una misión desde que era
niño.”
No pude contestar, una punzada de dolor atravesó mi
corazón al verte tan entusiasmado y feliz que me hizo ver de nuevo al Milo de
siete años que me arrastraba por todos lados para ver el entrenamiento del
gemelo mayor. Y siempre que te sorprendía espiándolo, este siempre te
acariciaba la cabeza con ternura y te regalaba esas hermosas sonrisas que tanto
hacían acelerar tu tierno corazón.
Para ti Saga siempre fue tu modelo, y el día que se
fue para ser Arles, no dejabas de llorar por su partida.
Ahora… mirándote de nuevo veo como tus ojos parecen
estrellas, solo al pensar en tu misión con él. Mi ánimo se esfuma en segundos,
y el valor que reuní para confesarme desaparece. Solo te regalo una sonrisa,
que a duras penas puedo seguir poniendo, solo espero que no te des cuenta del
dolor que me provoca saber que no soy dueño de tus sonrisas.
“Me
alegro por ti... aunque también estará Kanon.”
“No
importa” volviste a sonreír aunque esta vez
algo nervioso. “Kanon y yo somos amigos,
aprendí a tolerarlo cuando revivimos y claro que fui yo quien le perdonó.”
“Según
me dijeron fuiste tú el primero en estar en desacuerdo.”
“Shhhh
si te preguntan fui yo quien lo perdono primero” me guiñaste el ojo mientras soltabas una carcajada, yo
también empecé a reírme.
Estuvimos hablando más de cuatro horas, y cuando te
despediste, era de madrugada. Me quede contemplándote mientras miraba como
desaparecías escaleras abajo.
Al quedarme solo solté un sollozo al saber que dentro
de unas horas ya no estarías conmigo…
-:-:-:-:-:-o…o
End Flash Back o…o-:-:-:-:-:-:-
Volví a la habitación con el vaso de agua y te lo
entregué. Tú te lo tomaste todo de golpe, y mientras tratabas de regularizar tu
respiración. Una vez que te calmaste me devolviste el vaso. Tus ojos estaban
tapados por el flequillo, parecías meditar en cómo sacar el tema y el por qué
estabas a estas horas en mi templo.
No te presioné. Sabía que me lo dirías cuando
estuvieras listo.
Pasaron quince minutos y te veías más tranquilo, me
hiciste un gesto con la mano para que me sentara a tu lado. Cuando lo hice te
abrazaste de nuevo a mi cuello.
“Me
siento sucio.” Dijiste, no entendía a
qué te referías así que continuaste. “¿Recuerdas
el día que me raptaron? Cuando tenía siete años… antes de la desaparición de
Saga.” Asentí ya no muy seguro de querer escuchar el resto de la
conversación. Un mal presentimiento y un extraño dolor en mi pecho que hace
mucho no sentía volvieron a aparecer.
“¿Milo…
estas insinuando… que tú…?” un
suave sollozo escapó de sus labios confirmando mis sospechas. “¿Por qué no me dijiste nada? ¿Por qué no le
dijiste a Saga o a Aioros, incluso Afrodita, Shura o DeathMask? podían haber
descuartizado al maldito que te hizo eso.”
Mi habitación empezó a congelarse. Mi cosmo estaba muy
descontrolado, si seguía así podía matar a Milo por las bajas temperaturas.
Milo que estaba aún abrazado a mí, aferró sus manos a
mis brazos.
“Camus…”
“Lo
siento” susurré al ver el temor en sus ojos.
“¡Es que no puedo creer que no le hayas
dicho antes! Me siento tan… argghh”
“Ni yo
lo sabía.” El suave murmulló que
escapó de sus labios me dejó tenso. Miré a Milo otra vez y vi que luchaba por
no dejar salir más lágrimas.
“No
entiendo…” dije incrédulo al ver
que estaba a punto de llorar. “Milo…”
“¡Me
borraron la memoria! ¿Estás feliz? No recuerdo nada, o mejor dicho no recordaba
nada hasta hoy día.” Las lágrimas salían
descontroladas por su rostro. Ya no sabía que decir o hacer, mi mente se había
quedado en blanco y mi cuerpo no reaccionaba.
Miré a mi amigo y amor secreto otra vez.
Un humano normal no podría haberle borrado sus
recuerdos, a menos que la persona que lo hizo fuera alguien que controla el
cosmo. Y en aquel tiempo, los espectros no aparecían, y los generales marinas
eran unos mocosos a igual que nosotros, y otros ni nacían. Así que solo me
quedaba los del santuario.
Tragué grueso cuando dos nombres aparecieron en mi
mente, pero era imposible. Los únicos que podían usar el Satán Imperial eran
los gemelos y esa era la única técnica que conocía que podía hacer olvidar los
recuerdos. Y dudo que Kanon le haya dañado, no lo había visto desde que a Saga
lo nombraron como candidato a Patriarca y eso fue unos días antes del secuestro
de Milo.
Un flash apareció en mi mente.
El día que inició la guerra santa contra Hades, me
encontraba hablando con Saga, y éste me había dicho que en la última reunión
con su hermano fue por un crimen que había cometido y él sin quererlo lo había
ayudado, y era ese el motivo que lo encerró en Cabo Sunion. Cuando quise
preguntarle que había sido peor que casi asesinar a nuestra diosa el calló de
repente.
Ahora entendía por qué el de su silencio aquella vez.
No necesitaba más información. Ya había resuelto todo
el rompecabezas.
Me levanté con rapidez ante la mirada asombrada de
Milo, que trataba de limpiar sus lágrimas.
“Una
vez me dijiste que todo ser humano debe llorar, para así poder liberar sus
emociones. Ahora Milo, te pido que lo hagas y no trates de ser fuerte ante mí.”
Me agaché para quedar frente a él y besé cada lágrima
que salía. “Eres una persona que en mi
mundo solo existe. Te amo demasiado y no deseo verte triste. Deja a mí ser el
hombre que cure todas tus heridas y borren los recuerdos dolorosos con el amor
y pasión de los nuevos.”
Me levanté y me dirigí hacia la salida, no pude ver su
rostro de nuevo, no sabía si seguía llorando o estaba tan sorprendido como yo
por mis palabras dichas. Salí de mi templo rumbo a Géminis. No dejaría que el
sufrimiento de Milo sea pasado a la ligera.
A lo lejos escuché los gritos de Milo, quería que me
detuviera pero yo estaba demasiado molesto como para escucharlo. Lo único que
deseaba era ver la cara llena de pavor de ese par.
Al llegar vi a los dos de brazos cruzados. Sus rostros
estaban demacrados, los ojos que antes brillaban parecían muertos. Saga se
adelantó ante mí y agachó la mirada.
“Sabemos
a qué has venido Acuario.” Comenzó a hablar. “Yo, Saga de Géminis acepto cualquier
castigo o ataque que tengas preparado para mí.”
Kanon no dijo nada pero igual que su hermano agachó la
cabeza rendido.
“Un
castigo no se compara con lo que le hicieron a Milo.” Miré a Saga con desagrado y con la voz más gélida y
fría hablé. “Se supone que tú eres a
quien Milo admiraba e idolatraba, una persona especial para él ¿Por qué
participaste en eso?”
Él se mordió el labio inferior y cayó de rodillas.
“Lo
amo…” su cuerpo empezaba a temblarle y las
lágrimas empezaron a salir de su rostro. “Yo
fui uno de los santos que fue en su búsqueda. Cuando vi a Kanon lo que hacía
con el cuerpo casi inerte de Milo algo dentro de mí despertó. Lo único que vi
fue el rostro sonriente de mi pequeño ángel y luego… todo se volvió oscuro.”
No dije nada. Solo me mantenía mirándolo con el odio
más puro que pude haber sentido en mis veintiún años de vida.
Después de un pequeño silencio volvió a hablar.
“Ares… el
hizo que mi lado oscuro saliera. Sentí coraje al ver a Milo con Kanon que no
supe lo que hacía.”
Miré al gemelo menor que mantenía su mirada perdida en
algún punto del templo. Giró al tiempo que me disponía en acercarme, su mirada
vacía me hizo estremecer.
“Mátame.”
Me susurró. “Le
hice daño al único muchacho que me aceptaba por como soy y aun así… no pude
controlarme. Merezco morir.”
Cerré los ojos y luego de eso, ya tenía a todos los
caballeros dorados a mí alrededor, Milo entre ellos. Incluso la diosa Athena y
el patriarca estaban presentes, mirando con horror el templo congelado al igual
que los cuerpos de ambos gemelos.
“Camus
¿Qué significa esto?” escuché la voz del
patriarca que no daba crédito a lo que veía.
“Saga y
Kanon están…” preguntó con temor Mu.
“Solo
duermen.” Hablé con voz gélida, todos me
miraban asombrados incluso Milo se acercó con una mano temblorosa.
“Camus…”
miré a mi amado escorpión que estaba demasiado
asustado e incrédulo y sonreí con ligereza.
“Lo
hice por ti.” Sin decir nada más me
fui. El patriarca y la diosa no me lo perdonarían nunca. Y eso lo tenía muy
claro.
Lo único que deseaba es que algún día me perdonaras
por no haber hecho algo antes pero ya no hay marcha atrás. ¿Estarás
decepcionado por mi comportamiento?
Antes de terminar mi última maleta siento unos brazos
alrededor de mi cintura y un cálido aliento chocar con mi nuca.
“Si te
vas, yo también.”
“Milo…”
“Ellos
no están molestos, solo decepcionados por tu comportamiento.”
“No
podía perdonarles…”
“Pero
yo si lo hice. Si me hubieras escuchado cuando te llamaba lo sabrías.”
“¿A qué
te refieres?” voltee a mirar a Milo
que se veía cansado. Sus ropas estaban húmedas y empezaba a tiritar de frío
¿Cómo no me di cuenta cuando me abrazaba?
“He de
admitir que admiro a Andrómeda, no sé cómo pudo darle calor a Hyoga sin morirse
congelado en el intento.”
Agarré una toalla de mi maleta y se lo puse en su
cabeza.
“No
entiendo nada…”
“Cuando
bajaste al templo de Géminis, te seguí para evitar que hicieras algo que luego
te arrepentirías. Lo sé. Yo estaba a punto de matarlos con mis agujas.” Hizo una pausa para luego tomar mi mano y sonreírme
tímidamente. “Entonces escuché la
conversación entera. Saga y Kanon estaban demasiado arrepentidos por lo que me
hicieron que incluso preferirían morir y eso bastó para mí.” Al escuchar
eso quise replicar pero fui callado por la mano de Milo que me miraba serio.
“No
será fácil ahora, pero estuve pensando y llegué a la conclusión que no serviría
de nada matarlos, el daño estaba hecho y eso no se podía remediar. Es por eso
que ayude a Mu a descongelar a los gemelos. El castigo de ambos es vivir,
recordando lo que hicieron, y solo el tiempo decidirá si sus pecados serán
perdonados.”
Las palabras de Milo me sorprendieron, se veía más maduro
de lo que recordaba. Incluso me enamoró aún más.
“¿Cómo
supiste que aún seguían con vida?”
“A
pesar de que tu cosmo fue agresivo pude percibir que en el último momento te
detuviste y disminuiste.” Me sonrojé al
escucharlo soltar una risita. “Shion ya
estaba a punto de quedarse calvo cuando se jalaba los cabellos al ver como Mu
abrazaba a Kanon aunque esto tampoco le gustó a Shaka.” No entendía que
tenía que ver eso con lo otro pero lo dejé pasar. “Por cierto, el patriarca y Athena te quieren ver ahora, recibirás un
castigo por lo que le hiciste a ese par. Aunque descuida, yo les conté a ambos
por que estabas tan molesto.”
“¿Y los
gemelos?” pregunté con cierto resentimiento.
“Ellos
estarán aislados en Cabo Sunion, en realidad esa fue idea de Kanon. Prometiendo
que esta vez no iba a escapar. Saga estaba de acuerdo con el castigo. Incluso
ambos volvieron a pedirme perdón antes de ser escoltados por los guardias.”
“¿En
serio?” ante el asentimiento de Milo suspiré
cansado. “Mejor iré a ver al patriarca y
a nuestra diosa.”
Pero antes de irme, la mano de Milo me detuvo. Voltee
a mirarlo sin entender lo que pasaba. Sus mejillas estaban teñidas con un suave
escarlata.
“¿Qué
ocurre?” pregunté confundido. Como respuesta
sentí los cálidos labios de mi griego sobre los míos.
“Gracias
por amarme tanto. También te amo.”
Diciendo esto se fue con una sonrisa, misma que
siempre adornaba sus labios desde que lo conocí.
“Te
amo, Milo.”
~o~FIN~o~
Comentarios de
la Autora:
Sinceramente
este fic es el más extraño que he hecho. Hace dos años o tal vez tres lo había
iniciado y no lo pude terminar, en mi blog había escrito una parte y ahora me he
animado a terminarlo. Me encantan los gemelos y es la primera vez que los pongo
como los villanos >o< gomen si me salieron muy Ooc XD no estoy
acostumbrada a que ellos sean los malos UwU si desean saber de qué rapto se
refería Milo me avisan ya que estoy haciendo ese fic (claro que lo estoy
haciendo diferente XD a mi idea original Saga:
-le da un golpe en la cabeza- ¡Idiota! ¿Por qué me pones como el malo de la
historia? Niki: Q.Q –se soba su
cabecita- Kanon: Hermano eres la
delicadeza en persona u.uU Saga: ¬¬
espero que lo compense haciendo un fic donde soy el héroe y… -Kanon se lo
lleva- Niki: -respirando tranquila-
uwu)
En fin,
también pensaba hacer una versión diferente de este fic, pero aún no lo sé, si
desean lo puedo ir haciendo =3 bien en fin, gracias por tomarse su tiempo de
leer y no olviden dejarme un reviews para saber si les gustó o no. SOLO
CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS.
Se despide
Nikiitah.
Comentarios
Publicar un comentario