Volver a Amar [Especial 01: La estad铆a en Asgard]
Volver a Amar
Clasificaci贸n: No menores de 18 a帽os (NC-17)
Autor: Nikiitah
Categor铆a: Saint Seiya
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen sino a su respectivo creador Masami Kurumada y Shiori Teshirogi
G茅nero: Romance, Aventura, Drama
Advertencias: Lemon, Muerte de un Personaje
Aviso: Si no te gusta el Shounen ai (hombre/hombre) no leas.
Resumen: Milo y Camus eran la pareja m谩s s贸lida del santuario, hasta que la llegada de Hyoga, logra separarlos. La traici贸n, el resentimiento y el orgullo ser谩n los obst谩culos m谩s dif铆ciles de superar. (Yaoi) (Milo/Camus)
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Especial 01: La
estad铆a en Asgard
Se hab铆a quedado est谩tico. Esto deb铆a ser una
broma ¿no? Hab铆an millones de personas en el mundo ¿por qu茅 ten铆a que ser
justamente 茅l? Dohko al parecer a煤n no se percataba de nada y era mejor para
茅l, no deseaba darle explicaciones… a煤n. El muchacho frente a 茅l sonri贸 con
diversi贸n , hab铆a recibido una carta de parte de Zaki, la joven muchacha que
hab铆a conocido a su primo, inform谩ndole que un viejo amigo de 茅l iba a
visitarlo para darle los detalles de lo que hab铆a pasado y de paso llevar parte
de las cenizas de Astreos pero lo que nunca hab铆a imaginado era que justamente
Milo de Escorpio, ser铆a quien lo hiciera. Relami贸 sus labios al darse cuenta de
lo divertido que ser铆a la estancia en Asgard, tal vez despu茅s de todo algo
bueno ocurrir铆a con ello.
— ¿No piensas saludarme, Milito? — habl贸 con
sorna, gan谩ndose una mirada g茅lida por su parte.
— ¡C谩llate! deb铆 equivocarme…
— Pero esta es la caba帽a que tu amiga Zaki nos
dio — interrumpi贸 Dohko, sin saber porque aquel cambio de actitud. Dio un
r谩pido vistazo al muchacho, la extra帽a cosmo-energ铆a que hab铆a sentido hace
unos segundo desapareci贸 — ¿Milo?
— Ya que el querido Milo no me presentar谩 lo har茅
yo — dijo tranquilamente, estir贸 su mano hacia Dohko y volvi贸 a sonre铆r, esta
vez m谩s tranquilo — Soy Surt de Eik镁yrnir.
— Dohko de Libra — contest贸 cort茅smente, si su
memoria no le fallaba, Deathmask lo hab铆a mencionado una vez cuando
resucitaran, si era el mismo Surt, eso significaba que su estad铆a en Asgard
ser铆a toda menos placentera.
Y no se equivoc贸…
Las siguientes semanas hab铆an sido horrendas.
Milo y Surt siempre buscaban la manera de pelearse, no pod铆an estar en un solo
lugar sin gritar o insultarse, ya parec铆an como los perros y gatos. Dohko
siempre hab铆a sido un hombre con infinita paciencia, pero 茅l tambi茅n ten铆a un
l铆mite. Cada que pod铆a se escapaba hacia el pueblo para poder comprar algunos
v铆veres y alimentar al par de idiotas que por sus peleas se descuidaban.
Por su parte, Milo trataba de evitar todo lo que
tuviera que ver con Surt, pero el pelirrojo no perd铆a la ocasi贸n para
molestarle, restreg谩ndole en la cara la decisi贸n que Camus hab铆a tomado, que
hab铆a elegido estar de su lado en vez del suyo, en la batalla anterior. Y
aunque Camus le hab铆a explicado sus razones la herida a煤n no cicatrizaba del
todo. Ya hastiado hqab铆a decidido salir para poder despejar su mente, aunque
eso significaba morir congelado.
—Nunca cre铆 que estuvieras liado a alguien como
Surt —susurr贸 mirando al cielo— Astreos, a veces quisiera que estuvieras vivo
para poder golpearte por haberme mentido, maldito pr铆ncipe griego —ri贸 entre
dientes— Pero promet铆 que traer铆a tus cenizas hasta Asgard —guard贸 silencio y
cerr贸 los ojos— Adem谩s… que a煤n no estoy listo en regresar… me siento roto,
Camus y yo no hemos lastimado y…
Fue entonces cuando eso ocurri贸. La extra帽a
cosmo-energ铆a que hab铆a sentido cuando vieron a Surt volvi贸 a aparecer. El
suelo empez贸 a temblar ligeramente haci茅ndose fuerte cada minuto que pasaba.
Milo llam贸 a su armadura, que le envolvi贸 en una
luz dorada y se dirigi贸 hacia donde proven铆a. No hab铆a rastros de Dohko y por
alguna extra帽a raz贸n la caba帽a estaba en penumbras, cerrando sus ojos se dedic贸
a identificar de d贸nde proven铆a, encontr谩ndola en: La habitaci贸n de Surt.
Corri贸 por el pasillo dispuesto a enfrentarse a
quien sea que estaba al otro lado de la puerta, pero lo que le pareci贸 m谩s
extra帽o era que no pertenec铆a a ning煤n humano ¿acaso hab铆a otra amenaza en
Asgard?
— Surt… — llam贸 entrando. Todo estaba oscuro. Su
mano empez贸 a brillar y de su u帽a la aguja escarlata brillaba con intensidad.
La puerta se cerr贸 de golpe detr谩s suyo y entonces lo supo; era una trampa—
¡Mu茅strate! — orden贸 con dureza y autoridad en la voz.
Un destello de luz apareci贸 en el centro, dejando
ver a un ni帽o id茅ntico a 茅l a excepci贸n por los ojos que eran magentas. De
g茅lida mirada y p谩lida piel. El ni帽o sonri贸 de lado de manera aterradora,
ret谩ndole a dar un paso hacia adelante, y se hubiera adelantado de no ser
porque Surt estaba ah铆 y que ese extra帽o mocoso estuviera tan cerca de una
cuna.
— ¿Qu茅 ocurre? ¿No piensas salvarlo? — susurr贸
fr铆amente con la voz distorsionada.
— Maldito mocoso — susurr贸 bajando su mano. Surt
se encontraba lastimado, adem谩s que ese ni帽o no era normal, hab铆a un aura
terror铆fica rode谩ndolo — ¿Qu茅 pretendes?
— Nada. Solo ven铆a a saludar — contest贸 con
diversi贸n. Sin esperar mucho tiempo, lanz贸 a un inconsciente Surt hacia donde
estaba — Nos vemos luego… padre.
— ¡Oye! —grit贸 sinti茅ndose humillado. Sin esperar
m谩s se acerc贸 a Surt, dando leves golpes en su mejilla— ¡Ey! Cabeza de
zanahoria despierta —susurr贸. Mir贸 a su alrededor enfocando su vista a la cuna,
sintiendo un nudo en la garganta se acerc贸 viendo un peque帽o bulto entre las
s谩banas. Mentir铆a si negaba que no estaba asustado. Tal vez odiaba a Surt, pero
un beb茅 era inocente— Por favor… que est茅 vivo —con la mano temblorosa sac贸 las
mantitas mostrando no un beb茅, sino un ni帽o de dos a帽os que estaba sollozando— ¿C贸mo…?
—Huh… —el leve quejido lo hizo voltear.
Levantando al peque帽o se dirigi贸 otra vez hacia Surt que al verlos se abalanz贸
sobre 茅l— Por Odin… estas bien…
—Huh… tu hijo no tiene... ninguna lesi贸n —coment贸
algo inc贸modo. Surt pr谩cticamente se lo arrebat贸 inspeccionando cada parte de
su beb茅 para luego mirarlo con desconcierto.— ¿Qu茅?
— ¿Por qu茅 lo salvaste?
—Que te odie no significa que odie a tu hijo, ese
ni帽o no tiene nada que ver en nuestro odio.
—...—agach贸 la mirada pensativo mientras aferraba
a su hijo y luego de varios minutos que parec铆an horas se atrevi贸 a mirarlo—
...gracias.
—Ya te dije, no lo hice por ti —gru帽贸 bajo,
empezando a sentirse abochornado— No sab铆a que ten铆as un hijo… pobre la mujer
que tuviera que acostarse contigo. —lo mir贸 con cierta burla, pero al ver como
Surt se aferraba a su hijo se qued贸 extra帽ado— ¿Qu茅 ocurre?
—Nada…
—Oye, pero si solo dije que… —se qued贸 callado
sinti茅ndose est煤pido de pronto— Lo siento.
—Espera ¿por qu茅 te disculpas? —Surt ten铆a una
mirada de molestia, que por un momento a Milo le pareci贸… ¿encantador? bueno,
una vez Camus le dijo que Surt ten铆a cierto parecido a 茅l: ambos eran demasiado
orgullosos e impulsivos, claro que con la diferencia que Surt era un vil
traicionero y tramposo— No creas que una mujer me ha abandonado, yo el gran
Surt nunca lo permitir铆a.
—En serio no s茅 c贸mo te soportan —Camus deb铆a
estar loco si cre铆a que ese hombre y 茅l se parec铆an.
—Es por mi agradable personalidad —alz贸 su
barbilla mostrando su gran ego, Milo realmente estaba cans谩ndose de aquella
actitud, as铆 que arm谩ndose de paciencia rog贸 por Athena no matarlo, no ahora
que sab铆a de la existencia de ese ni帽o.
—Dejando de lado tu “agradable” personalidad
¿Sabes qui茅n era ese sujeto? —pregunt贸. Surt se qued贸 en silencio y neg贸 con la
cabeza— Entonces ¿por que mierda te ha atacado? ¿Acaso metiste la mano donde no
deb铆as? —dijo, haciendo referencia a lo ocurrido con Andreas. Surt por su parte
lo mir贸 con el ce帽o fruncido y bot贸 el aire que reten铆a.
—Bien, en realidad no s茅 quien es, pero si lo
hab铆a visto antes —Milo alz贸 una ceja esperando que continuara— Ocurri贸 el a帽o
pasado, fue cuando los santos dorados fueron resucitados, luego de la batalla
aqu铆 en Asgard y de su segunda resurrecci贸n apareci贸 alegando que pagar铆a por
lo que hab铆a hecho y que me arrebatar铆a a mi hijo como castigo.
— ¿Por qu茅 a tu hijo? ¿Tienes idea de lo que
puedes haber hecho?
—No, todo este tiempo he estado solo en la caba帽a
sin agredir o maldecir a alguien, eso te incluye claro.
Milo rod贸 los ojos fastidiado y mir贸 al ni帽o que
estaba entretenido con el peque帽o mech贸n rojo amarrado en una cinta de ni帽a,
Camus una vez le hab铆a mencionado que eso se deb铆a a la hermana fallecida de
Surt, Simone que hab铆a muerto por su causa. Sigui贸 mirando al ni帽o percat谩ndose
de ciertos rasgos, sus cabellos eran de un color muy claro con un mech贸n rojizo
que ca铆a sobre uno de sus hombros. Surt percat谩ndose de la mirada de Milo suspir贸.
—No es hijo de Camus si es lo que piensas
—susurr贸.
—No pensaba en eso —se defendi贸— Camus no tiene
cabello claro y estaba muerto hace dos a帽os, adem谩s es imposible que dos
hombres tengan hijos.
—Espera, ¿piensas que mi hijo tiene dos a帽os? —la
mirada confusa de parte de Milo confirm贸 sus sospechas— Te presento a mi
peque帽o Freyr, mi hijo y nacido de dos hombres —dijo con orgullo, recalcando
las 煤ltimas palabras.
— ¡¿C-C贸mo?! —susurr贸 incr茅dulo. Esta vez Surt no
pudo aguantarlo m谩s y empez贸 a re铆r a carcajadas, gan谩ndose algunos jalones de
su hijo por el ruido.
—Es una larga historia, pero si quieres puedo
contarte con lujo de detalles —la sonrisa lobuna hizo que Milo desviara la
mirada.
—Prefiero quedarme con la duda.
—Vamos, ni que fueras un puritano —el peque帽o
Freyr alz贸 sus bracitos en direcci贸n de Milo esperando que lo cargara— No
Freyr, 茅l no es…
—D谩melo —se adelant贸 Milo tomando nuevamente al
ni帽o. No deb铆a ser un adivino para saber la raz贸n por la cual el amigo de Camus
estaba alejado de la aldea y encima solo— Si no tiene dos a帽os ¿qu茅 edad tiene?
—Tiene tres meses —coment贸 abrazando sus piernas,
Milo lo mir贸 unos segundos sin saber que decir— Te dije que esa cosa hab铆a
aparecido antes, pero ten铆a una forma femenina, solo era la silueta y la voz
distorsionada, debo decir que me sorprend铆 al verlo con tu apariencia. —clav贸
sus ojos magentas en los turquesas del otro— ¿Tienes un hijo?
—No tengo hijos, por si no te has dado cuenta he
estado aqu铆 apenas un mes.
—Pero eso no significa que no tengas un hijo
esperando —coment贸 sin darle importancia a la g茅lida mirada de Milo.
—Nunca dejar铆a a ning煤n hijo, antes muerto. —Surt
se acerc贸 un poco, al principio algo temeroso de su rechazo— ¿Qu茅 ocurre?
—Nada… solo… olv铆dalo. —se qued贸 est谩tico y solt贸
un pesado suspiro.— No cre铆 que fueras bueno con los ni帽os ¿has cuidado a un
beb茅 antes?
—De hecho… s铆. Una vez en una misi贸n con Camus.
—sonri贸 al recordarlo, fue entonces que olvid贸 por unos instantes la pelea con
el franc茅s, Surt al ver ese cambio radical empez贸 a contar algunas an茅cdotas
cuando era un aprendiz, al final tal vez no eran tan diferentes.
Un sentimiento extra帽o se instal贸 en el pecho de
Milo al escuchar cada palabra de Surt ¿empat铆a quiz谩s? no lo sab铆a con
exactitud, solo que ya no ve铆a de la misma forma al pelirrojo que antes.
Cuando Dohko lleg贸, se sorprendi贸 al ver ese
ambiente ameno en Milo y Surt, hab铆a sentido el extra帽o cosmo desde hace unos
minutos, pero le fue imposible ingresar a la caba帽a, ni siquiera los dem谩s God
Warriors pudieron romper aquella extra帽a barrera que lo hab铆a rodeado. Y cuando
por fin pudo hacerlo no crey贸 que ver铆a una escena tan familiar entre Milo y
Surt, quienes hace poco, estaban discutiendo. Sin querer interrumpir sali贸 para
avisar a los dem谩s que el peligro hab铆a desaparecido y que tanto su compa帽ero
como Milo estaban a salvo.
Los meses pasaron esta vez, y el cambio fue m谩s
notorio, notando cierta atracci贸n entre Milo y Surt, temiendo por un segundo
que aquel presentimiento se hiciera realidad intent贸 separarlos pero no
result贸. Incluso el peque帽o hijo de Surt empezaba a tener un fuerte lazo con su
compa帽ero. Intent贸 hablar con Milo para que le explicara que estaba ocurriendo,
del porqu茅 ese cambio tan radical entre Surt y 茅l, pero 茅ste siempre lo evad铆a.
Sinti茅ndose frustrado decidi贸 dar una vuelta para poder relajarse.
Los j贸venes de ahora en verdad eran complicados.
Vio salir a Milo y Surt junto al ni帽o, se ve铆an
felices y no quiso interrumpir aquel momento, por mucho que le resultara
extra帽o el ni帽o no ten铆a la culpa.
Qued谩ndose sentado fuera de la caba帽a, observaba
la interacci贸n de la extra帽a “familia”, sintiendo de pronto una energ铆a extra帽a
que proven铆a del santuario. La misma entidad que hab铆a estado en la caba帽a con
Milo.
—Debemos volver —la voz de Milo fue lo
suficientemente clara y seria, cuando volte贸 pudo notar que incluso Surt y su
hijo estaban listos. Dohko asinti贸 y se prepar贸 para adelantarse, por lo menos
se asegurar铆a que todo estuviera en orden. A veces se preguntaba que es lo que
pensaba Milo en estos momentos, desde ese incidente se hab铆a vuelto m谩s
reservado. Pero lo que si estaba seguro, era que se enterar铆a m谩s adelante de
los detalles.
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