domingo, 21 de junio de 2015

El Regreso de los Escorpios [Cap铆tulo VI]

El regreso de los Escorpios


Clasificaci贸n: No menores de 18 a帽os (NC-17)

Autor: Nikiitah

Categor铆a: Saint Seiya

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen sino a su respectivo creador Masami Kurumada y Shiori Teshirogi

G茅nero: Romance, Aventura, Drama

Advertencias: Lemon, Muerte de un Personaje

Aviso: Si no te gusta el Shounen ai (hombre/hombre) no leas.

Resumen: Ellos escaparon y luego de un tiempo se separaron, 茅l buscara a su hermano por todo el pa铆s del hielo, mientras el pr铆ncipe de esa regi贸n conocer谩 el amor con 茅l... (Yaoi) (Milo/Camus) (Kardia/Degel)


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 VI.- ¿Floreciendo una amistad?

                        Luego de aquel accidente en su habitaci贸n, pasaron una semana, por 贸rdenes de D茅gel ambos tuvieron que pasar m谩s tiempo juntos, aunque al principio de los d铆as ambos estaban en desacuerdo, poco a poco empezaron a llevarse bien, Camus le contaba a Milo todo lo que hab铆a pasado a lado de Kardia, aunque esto no lo puso muy feliz que digamos al peli azul, se qued贸 callado, escuchando, se sorprendi贸 que debajo de la m谩scara fr铆a de Camus, exist铆a una persona muy c谩lida.

—Camus ¿Por qu茅 siempre muestras esa m谩scara de frialdad ante los dem谩s? —pregunt贸 curioso. Camus dej贸 de hablar en ese momento. Agach贸 la cabeza y suspir贸.

—Hace tiempo cuando mi hermano y yo 茅ramos unos ni帽os, nuestro padre Cristal trajo a un hombre para que nos ayudara a controlar nuestros poderes, su nombre era Krest.  —Milo se mantuvo callado, estaba sorprendido, no sab铆a que el reino del hielo ten铆an poderes— Era un hombre de car谩cter amable, aunque siempre mostraba un rostro serio y fr铆o. Nuestra tarea era tener que deshacernos de nuestros sentimientos para as铆 poder controlar el cero absoluto. Eso inclu铆a que no deb铆amos enamorarnos, nunca. —Milo solo se limitaba a escuchar sin interrumpir su conciencia le dec铆a que iba a enterarse de algo enorme. — Entonces, mi hermano y yo hicimos un pacto. Pero justo ese d铆a Kardia apareci贸 en nuestras vidas. Se mostraba agitado y algo malhumorado, diciendo que buscaba a su hermano menor. No recuerdo exactamente como fue pero mi hermano lleg贸 a enamorarse de 茅l. Padre al enterarse puso a Kardia en un ata煤d de hielo. El maestro Krest al ver que Degel sufr铆a intervino por 茅l. Al final como puedes ver, Kardia se qued贸 con nosotros.

— ¿Qu茅 pas贸 despu茅s? ¿Krest todav铆a sigue aqu铆? —pregunt贸 curioso Milo al saber que hab铆a alguien tan poderoso como 茅l. Camus agach贸 la cabeza y suspir贸, el peli azul agarr贸 suavemente su rostro y lo levant贸— ¿Qu茅 te pasa?

—Luego de uno tiempo Krest muri贸 cuando mi padre nos atac贸, estaba enojado, m谩s cuando se enter贸 que Degel estaba esperando un hijo de Kardia —susurr贸.

                        Milo se qued贸 en shock ¿Hijo? su hermano era padre. Agarr贸 de los hombros a Camus, abri贸 la boca para hablar pero no pudo decir nada, en ese momento apareci贸 Kardia con una sonrisa tranquila, al ver a ambos j贸venes tan juntos desapareci贸 silenciosamente, si segu铆an ambos as铆, ellos podr铆a ser una pareja feliz.



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                        Mientras en otro lugar en una de las habitaciones del castillo estaban sentados, ambos molestos, Ikki y Radamanthys que miraban a una par de sonrientes Minos y Aiacos, amigos y guardianes de los pr铆ncipes y Rada, que estaban sentados en uno de los sillones de la habitaci贸n, el primero sonriendo divertido por la peque帽a travesura que hizo, gracias a la idea de Aiacos.


                        HACE UNOS MINUTOS ATR脕S

                        Pandora hab铆a salido del castillo acompa帽ada del rey, que luc铆a muy molesto, dejando a Minos y Aiacos a cargo de Rada e Ikki, no es que no confiara en ellos, solo que no quer铆a verlos muertos por una de sus peleas.

— ¡Ya d茅jame en paz uniceja! —grit贸 molesto Ikki.

—No hasta que te largues y dejes de coquetear con mi prometida —dijo furioso el rubio.

—Pandora siempre fue mi novia y si nos separamos fue por los bastardos de mi padre y el rey de este lugar —sise贸 molesto el m谩s joven.

— ¿C贸mo te atreves a ser irrespetuoso con mi se帽or? ¡Te har茅 pagar por tus palabras!
 —El rubio estaba preparado para lanzar uno de sus m谩s poderosos ataques, al igual que el peli azul, dos divertidos espectadores miraban la escena, susurrando entre ellos, uno le dijo:

—Minos ¿qu茅 te parece si nosotros tambi茅n nos divertimos? —dijo con una sonrisa, el peliblanco sonri贸 maliciosamente, usando sus poderes, inmoviliz贸 a ambos gru帽ones. Con un movimiento de manos, empez贸 a mover las extremidades de los m谩s j贸venes, Aiacos re铆a divertido al ver el espect谩culo.

—Minos, carajo ¡Su茅ltame! —gru帽贸 Rada. Ignorando las protestas de ambos, Minos mir贸 a Aiacos.

— ¿Qu茅 quieres que haga ahora? —El muchacho pensaba en mil formas de torturar a ambos ruidosos, hasta que sonriendo maliciosamente, le dijo a su amigo peliblanco— Que se den un beso.



                        AHORA


—Ya, ya —dijo aguantando las ganas de re铆rse— Solo fue una inofensiva broma ¿no crees Minos?

—Cierto, cierto, ni que ambos se hubieran declarado su amor eterno, o algo parecido —se carcaje贸 el peliblanco. Ambos j贸venes miraron a sus “guardianes” con mala cara, el peli azul perdiendo la paciencia se acerc贸 al peliblanco y le dio un golpe en la cara.

—C谩llate —sali贸 corriendo rumbo a su habitaci贸n, aun molesto, pero no con ellos, si no consigo mismo, por haber le gustado el beso, su coraz贸n no dejaba de latir fuertemente.

                        Radamanthys se qued贸 en silencio, mirando por donde Ikki se hab铆a ido, cuando el m谩s joven se perdi贸 de su vista sinti贸 una opresi贸n en su pecho. Sin decir nada m谩s decidi贸 seguir los pasos del peli azul.
Minos y Aiacos que miraban la escena sonrieron c贸mplices, este ser铆a la mejor semana.



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                        Ikki lleg贸 hasta el otro lado del castillo, las l谩grimas empezaron a caer por sus ojos furiosamente. Ya hab铆a encontrado a Kardia ¿Por qu茅 no se iban? No soportaba quedarse a observar como la mujer que amaba se casaba con otro hombre que no era 茅l. Est煤pido uniceja pens贸 furioso, y encima esos dos idiotas de Minos y Aiacos, que le hicieron besarse con el rubio.
Aun pod铆a sentir ese leve cosquilleo que dejaron los labios del rubio en los suyos, inconscientemente se llev贸 las manos en ellos, aun sent铆a la calidez del beso. Lo ten铆a confundido y alterado. A 茅l le gustaba una mujer, y esa era Pandora, no pod铆a sentir nada por un hombre, y menos que su rival de amores ¿o s铆?

—Si sigues pensando en eso, me lo creer茅 —sinti贸 un leve escalofr铆o al escuchar esa voz. Se levant贸 como resorte y lo encar贸, limpi谩ndose los rastros de las l谩grimas.

— ¿Por qu茅 me seguiste uniceja?

—Me dio la gana —dijo como si hablara del clima— Minos y Aiacos solo lo dec铆an de broma, no te lo tomes a pecho sus palabras. —Ikki solo se limit贸 a cruzarse de brazos y emitir un gru帽ido. Radamanthys se acerc贸 a 茅l y limpio el 煤nico rastro de l谩grima que a煤n estaba en su rostro.

— ¿Por qu茅 llorabas?

—Eso no es de tu incumbencia Radamanthys ¡No me toques! —Le dio un manotazo, pero eso solo logr贸 que el mayor lo tomara de la mu帽eca acercando su cuerpo con el de Ikki.

— ¿Qu茅 haces? —susurr贸 mirando aquellos ojos profundos color miel. Radamanthys tom贸 la barbilla de Ikki y sin prevenirlo le dio un suave beso, Ikki se qued贸 est谩tico en su lugar, su mente se hab铆a quedado en blanco ¿Qu茅 deb铆a hacer? Su cuerpo no le respond铆a.



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— ¿Hijo? —Camus lo mir贸 sorprendido y algo nervioso ¿acaso Kardia no le hab铆a dicho de su hijo?

—Lo siento no deb铆 decirte nada —se dio media vuelta dispuesto a irse pero la mano de Milo lo detuvo.

—Cu茅ntame Camus. Quiero saber a verdad. ¿Por qu茅 Kardia no se ha ido? Adem谩s quiero conocer al hijo de mi hermano. ¡Mi sobrino!

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