El Regreso de los Escorpios [Capítulo VI]

El regreso de los Escorpios


Clasificación: No menores de 18 años (NC-17)

Autor: Nikiitah

Categoría: Saint Seiya

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen sino a su respectivo creador Masami Kurumada y Shiori Teshirogi

Género: Romance, Aventura, Drama

Advertencias: Lemon, Muerte de un Personaje

Aviso: Si no te gusta el Shounen ai (hombre/hombre) no leas.

Resumen: Ellos escaparon y luego de un tiempo se separaron, él buscara a su hermano por todo el país del hielo, mientras el príncipe de esa región conocerá el amor con él... (Yaoi) (Milo/Camus) (Kardia/Degel)


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 VI.- ¿Floreciendo una amistad?

                        Luego de aquel accidente en su habitación, pasaron una semana, por órdenes de Dégel ambos tuvieron que pasar más tiempo juntos, aunque al principio de los días ambos estaban en desacuerdo, poco a poco empezaron a llevarse bien, Camus le contaba a Milo todo lo que había pasado a lado de Kardia, aunque esto no lo puso muy feliz que digamos al peli azul, se quedó callado, escuchando, se sorprendió que debajo de la máscara fría de Camus, existía una persona muy cálida.

—Camus ¿Por qué siempre muestras esa máscara de frialdad ante los demás? —preguntó curioso. Camus dejó de hablar en ese momento. Agachó la cabeza y suspiró.

—Hace tiempo cuando mi hermano y yo éramos unos niños, nuestro padre Cristal trajo a un hombre para que nos ayudara a controlar nuestros poderes, su nombre era Krest.  —Milo se mantuvo callado, estaba sorprendido, no sabía que el reino del hielo tenían poderes— Era un hombre de carácter amable, aunque siempre mostraba un rostro serio y frío. Nuestra tarea era tener que deshacernos de nuestros sentimientos para así poder controlar el cero absoluto. Eso incluía que no debíamos enamorarnos, nunca. —Milo solo se limitaba a escuchar sin interrumpir su conciencia le decía que iba a enterarse de algo enorme. — Entonces, mi hermano y yo hicimos un pacto. Pero justo ese día Kardia apareció en nuestras vidas. Se mostraba agitado y algo malhumorado, diciendo que buscaba a su hermano menor. No recuerdo exactamente como fue pero mi hermano llegó a enamorarse de él. Padre al enterarse puso a Kardia en un ataúd de hielo. El maestro Krest al ver que Degel sufría intervino por él. Al final como puedes ver, Kardia se quedó con nosotros.

— ¿Qué pasó después? ¿Krest todavía sigue aquí? —preguntó curioso Milo al saber que había alguien tan poderoso como él. Camus agachó la cabeza y suspiró, el peli azul agarró suavemente su rostro y lo levantó— ¿Qué te pasa?

—Luego de uno tiempo Krest murió cuando mi padre nos atacó, estaba enojado, más cuando se enteró que Degel estaba esperando un hijo de Kardia —susurró.

                        Milo se quedó en shock ¿Hijo? su hermano era padre. Agarró de los hombros a Camus, abrió la boca para hablar pero no pudo decir nada, en ese momento apareció Kardia con una sonrisa tranquila, al ver a ambos jóvenes tan juntos desapareció silenciosamente, si seguían ambos así, ellos podría ser una pareja feliz.



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                        Mientras en otro lugar en una de las habitaciones del castillo estaban sentados, ambos molestos, Ikki y Radamanthys que miraban a una par de sonrientes Minos y Aiacos, amigos y guardianes de los príncipes y Rada, que estaban sentados en uno de los sillones de la habitación, el primero sonriendo divertido por la pequeña travesura que hizo, gracias a la idea de Aiacos.


                        HACE UNOS MINUTOS ATRÁS

                        Pandora había salido del castillo acompañada del rey, que lucía muy molesto, dejando a Minos y Aiacos a cargo de Rada e Ikki, no es que no confiara en ellos, solo que no quería verlos muertos por una de sus peleas.

— ¡Ya déjame en paz uniceja! —gritó molesto Ikki.

—No hasta que te largues y dejes de coquetear con mi prometida —dijo furioso el rubio.

—Pandora siempre fue mi novia y si nos separamos fue por los bastardos de mi padre y el rey de este lugar —siseó molesto el más joven.

— ¿Cómo te atreves a ser irrespetuoso con mi señor? ¡Te haré pagar por tus palabras!
 —El rubio estaba preparado para lanzar uno de sus más poderosos ataques, al igual que el peli azul, dos divertidos espectadores miraban la escena, susurrando entre ellos, uno le dijo:

—Minos ¿qué te parece si nosotros también nos divertimos? —dijo con una sonrisa, el peliblanco sonrió maliciosamente, usando sus poderes, inmovilizó a ambos gruñones. Con un movimiento de manos, empezó a mover las extremidades de los más jóvenes, Aiacos reía divertido al ver el espectáculo.

—Minos, carajo ¡Suéltame! —gruñó Rada. Ignorando las protestas de ambos, Minos miró a Aiacos.

— ¿Qué quieres que haga ahora? —El muchacho pensaba en mil formas de torturar a ambos ruidosos, hasta que sonriendo maliciosamente, le dijo a su amigo peliblanco— Que se den un beso.



                        AHORA


—Ya, ya —dijo aguantando las ganas de reírse— Solo fue una inofensiva broma ¿no crees Minos?

—Cierto, cierto, ni que ambos se hubieran declarado su amor eterno, o algo parecido —se carcajeó el peliblanco. Ambos jóvenes miraron a sus “guardianes” con mala cara, el peli azul perdiendo la paciencia se acercó al peliblanco y le dio un golpe en la cara.

—Cállate —salió corriendo rumbo a su habitación, aun molesto, pero no con ellos, si no consigo mismo, por haber le gustado el beso, su corazón no dejaba de latir fuertemente.

                        Radamanthys se quedó en silencio, mirando por donde Ikki se había ido, cuando el más joven se perdió de su vista sintió una opresión en su pecho. Sin decir nada más decidió seguir los pasos del peli azul.
Minos y Aiacos que miraban la escena sonrieron cómplices, este sería la mejor semana.



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                        Ikki llegó hasta el otro lado del castillo, las lágrimas empezaron a caer por sus ojos furiosamente. Ya había encontrado a Kardia ¿Por qué no se iban? No soportaba quedarse a observar como la mujer que amaba se casaba con otro hombre que no era él. Estúpido uniceja pensó furioso, y encima esos dos idiotas de Minos y Aiacos, que le hicieron besarse con el rubio.
Aun podía sentir ese leve cosquilleo que dejaron los labios del rubio en los suyos, inconscientemente se llevó las manos en ellos, aun sentía la calidez del beso. Lo tenía confundido y alterado. A él le gustaba una mujer, y esa era Pandora, no podía sentir nada por un hombre, y menos que su rival de amores ¿o sí?

—Si sigues pensando en eso, me lo creeré —sintió un leve escalofrío al escuchar esa voz. Se levantó como resorte y lo encaró, limpiándose los rastros de las lágrimas.

— ¿Por qué me seguiste uniceja?

—Me dio la gana —dijo como si hablara del clima— Minos y Aiacos solo lo decían de broma, no te lo tomes a pecho sus palabras. —Ikki solo se limitó a cruzarse de brazos y emitir un gruñido. Radamanthys se acercó a él y limpio el único rastro de lágrima que aún estaba en su rostro.

— ¿Por qué llorabas?

—Eso no es de tu incumbencia Radamanthys ¡No me toques! —Le dio un manotazo, pero eso solo logró que el mayor lo tomara de la muñeca acercando su cuerpo con el de Ikki.

— ¿Qué haces? —susurró mirando aquellos ojos profundos color miel. Radamanthys tomó la barbilla de Ikki y sin prevenirlo le dio un suave beso, Ikki se quedó estático en su lugar, su mente se había quedado en blanco ¿Qué debía hacer? Su cuerpo no le respondía.



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— ¿Hijo? —Camus lo miró sorprendido y algo nervioso ¿acaso Kardia no le había dicho de su hijo?

—Lo siento no debí decirte nada —se dio media vuelta dispuesto a irse pero la mano de Milo lo detuvo.

—Cuéntame Camus. Quiero saber a verdad. ¿Por qué Kardia no se ha ido? Además quiero conocer al hijo de mi hermano. ¡Mi sobrino!

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