Volver a Amar [Capítulo 04]

Volver a Amar


Clasificación: No menores de 18 años (NC-17)

Autor: Nikiitah

Categoría: Saint Seiya

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen sino a su respectivo creador Masami Kurumada y Shiori Teshirogi

Género: Romance, Aventura, Drama

Advertencias: Lemon, Muerte de un Personaje

Aviso: Si no te gusta el Shounen ai (hombre/hombre) no leas.

Resumen: Milo y Camus eran la pareja más sólida del santuario, hasta que la llegada de Hyoga, logra separarlos. La traición, el resentimiento y el orgullo serán los obstáculos más difíciles de superar. (Yaoi) (Milo/Camus) 


-:-:-:-:-:-:-:-



IV.- Amores no Correspondidos

            Al día siguiente, Camus caminaba hacia la casa del escorpión hecho una furia, estaba molesto con Milo por haber aceptado ir a la cita doble, con Hyoga por también aceptar, pero sobre todo, estaba molesto consigo mismo por haber hecho sufrir a Milo hace minutos atrás. Tanto había sido su deseo de venganza que ni se inmutó cuando lo vio destrozado, ¡Encima habían hecho el amor! Ambos prácticamente se habían marcado como si fueran propiedad del otro y él en vez de perdonarlo (ya que debía admitir que también había sido culpa suya por no querer escuchar) va y le dice: Tengamos una cita doble. ¡Pero que idiota! ¿Y Milo que hace? Acepta y se va dejándolo sin palabras. Encima Shura aparece y le regaña por su actitud y él de nuevo se pone testarudo. Definitivamente se había vuelto loco. No solo dañaba a Milo, sino también a Shun y a Hyoga, aunque todo ese pleito comenzó por su culpa.

Suspiró frustrado mientras se detenía a golpear un árbol. Jamás había sentido tanto descontrol en sí mismo. Pero le era imposible no descontrolarse cuando se está en juego su orgullo y claro lo más importante, Milo. Él solo quería darle una lección, pero al parecer todo se ha salido de control y él también. Siguió caminando y se encontró con Kanon que estaba escondido en un arbusto, muy cerca de donde estaba.

— ¿Qué haces ahí? —preguntó el francés con una ceja levantada.

—Ocultándome de Aioros y de Saga —contestó el gemelo menor, un escalofrío recorrió su espina dorsal al recordarlos. — ¡Están locos!

—Qué raro, pensé que te gustaba Saga —dijo con indiferencia. Kanon y él se había hecho amigos cuando volvieron a la vida, la razón era desconocida para muchos, aunque Milo había estado feliz de que Camus hablara con alguno de los gemelos. Y ahí va otra vez. Pensando en Milo de nuevo. Miró a Kanon que lo miraba con curiosidad para luego sonreír como niño planeando su próxima travesura. — ¿Qué?

—Nada. —contestó alzando sus hombros. — Solo que… me sorprende lo mucho que has cambiado Camus.

— ¿A qué te refieres?

—Mmmm como lo digo sin correr el riesgo de quedar congelado… —Miró de reojo como Camus se había cruzado de brazos y lo miraba expectante. — Antes sólo me hubieras ignorado y seguido tu camino. —Camus alzó una ceja incrédulo. Era cierto, en el pasado lo hubiera hecho, pero ahora se sentía diferente.

—Solo quise ser cortes…

—No lo dudo… es solo… que desde que Milo y tú terminaron me resulta extraño verte.

—No necesito a Milo para ser feliz ¿sabes? —susurró empezando a molestarse.

—No he dicho eso. —la sonrisa de Kanon apareció al decir eso. Camus se recargó en el árbol y lo miró aun sin comprender. Adivinando los pensamientos del francés, Kanon continuó hablando. — A lo que me refiero es que al terminar con Milo has hecho hasta lo imposible por darle celos. Has sacado un lado tuyo que nadie conocía, e incluso escuché que heriste a Milo…

                        ¿Acaso todos ya sabían lo que había pasado? Camus frunció el entrecejo molesto, pero aun así se agachó para sentarse al lado de Kanon.

—No sé qué hacer…

—Yo sí. —Camus miró de reojo a Kanon sin decir nada. — Son tus celos y el orgullo lo que hablan por ti. Te recomiendo que hables con él y aclares la situación.

— ¿Desde cuándo te has vuelto tan sabio?

—No lo sé… pero mientras me ocultaba de mi hermano y Aioros he visto a muchos con el mismo problema.

— ¿En serio? No me había dado cuenta. —habló ausente, mientras procesaba las palabras de Kanon.

—Pues cubito, no te has dado cuenta ya que tú ‘venganza’ te ha mantenido ocupado.

—… —giró para ver de nuevo a Kanon y le dio un pequeño golpe en la cabeza. — ¿Crees que Milo llegue a perdonarme?

—Si no sigues metiendo la pata, lo hará —Camus bufó fastidiado por el comentario. — Y también… tienes suerte de que Saga no se haya enterado.

—No le temo a Saga.

— ¿Algún día me dirás porque mi hermano y tú se llevan tan mal?

—Algún día te lo diré. —Kanon viendo que no había rastro de ninguno de sus acosadores se levantó. — Por cierto… ¿Por qué no estás con Saga?

—Es que, era más divertido acosar a Saga —dijo con simpleza. — Además… No creo en el amor, y menos viniendo de él.

— ¿Te refieres por lo de Cabo Sunion? Admite que te lo buscaste tu solo.

—Aparte de eso… —dijo haciendo un mohín de disgusto al recordarlo.

— ¿Qué hay de Aioros?

—No lo sé… pero viendo como ambos son de acosadores, no me gustan para nada.

—Pues eres una persona suertuda al saber que tu hermano te ama, no como yo —dijo sin pensar.

—Tú estarías con Milo si lo hubieras dejado hablar. ¿Por qué desconfías tanto de él? Según recuerdo cuando eran niños tú confiabas ciegamente en Milo ¿Qué cambió tanto?

—No lo diré… es algo que no me gustaría recordar.

—Como quieras —susurró ya sin ánimos de seguir con aquella conversación. — Nos vemos Camus.

—Espera… —Kanon volteó mirándolo interrogante. — Kanon ¿nunca pensaste en hacer un trío? —La pregunta le sorprendió al peliazul que soltó algunas carcajadas.

—Vaya quien iba a pensar que el santo de Acuario era pervertido —Camus lo miro divertido, hace ya un buen tiempo que no se reía así.

—Milo me enseñó —sonrió nostálgicamente, Kanon notó su cambio y le puso una mano en el hombro.

—Ya sabes lo que debes hacer. —el galo volvió a su actitud fría.

—Jamás, el debería pedirme disculpas, por seguir pensando en Hyoga. —Kanon solo suspiró, sabía que convencer a su amigo era difícil.

—Ahora sí. Nos vemos Camus. Me avisas cuando decidas dejar de lado tu orgullo.



:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::



Mientras tanto en la casa de escorpio, se encontraban Milo y Shura hablando, el primero se sentía mejor luego de la visita del español. Desde aquel accidente con Saga, donde DeathMask, Afrodita y Shura estuvieron presentes, el español y él se habían vuelto muy unidos, considerándolo como un hermano mayor. Por otro lado Shura cada vez que hablaba con Milo se sentía mejor. No tuvo oportunidad de preguntarle cómo se sentía después de lo que pasó con Camus ayer. Ya que él mismo debió lidiar con sus propios demonios al saber de qué Aioria tendría una cita con Shaka.  Ahora, los dos, frente a frente se desahogaban de todas sus penas y a pesar del dolor que sentía Milo, se veía tranquilo, y jugaría el mismo juego que Camus. Shura no comentó nada al respecto, solo le dijo que tuviera cuidado que cuando se juega con fuego siempre se sale quemado.

—Estaré bien Shura. Sé lo que hago.

—Eso espero. —Suspiró— A veces ambos me sorprenden. Cuando se enojan o se sienten traicionados actúan peor que niños.

—Él es el único que actúa así. —Milo se cruzó de brazos inconforme por lo dicho, Shura movía su cabeza en forma negativa mientras lo miraba con una sonrisa.

—Ambos actúan así y punto.

—Mejor cambiemos de tema. —sugirió Milo con una sonrisa. Pero rápidamente la cambió por una más seria. — ¿Cómo vas con el tema de Aioria y Shaka?

—Ya sabes… ayer como te dije tuvieron su cita. Aioria se veía feliz cuando regresó de ella. —susurró sobándose la cara con ambas manos. — Ya no sé ni qué hacer.

—Vamos anímate, el gato siempre ha sido despistado.

—Pero Milo le he dado varias indirectas, no puedo creer que sea tan despistado.

— ¿Y si le dices directamente?

—No lo haré.

—Entonces ¿Cómo deseas que Aioria conozca tus sentimientos?

—Pues yo… —En ese momento el hombre a que se había robado cada suspiro de su ser pasaba por ahí más feliz que nunca. Milo juró que casi podía ver al gato saltar de alegría por su templo.

—Hola chicos ¿Qué hacen aquí reunidos? —saludó con una sonrisa.

—Hola Aioria. —saludó con una sonrisa algo forzada Milo. Aioria era uno de sus amigos más cercanos al igual que Shura, y le resultaba frustrante saber que Shura sufría por la indiferencia del quinto custodio.

—Hola —susurró sin ánimos Shura.

— ¿Qué te pasa amigo? —preguntó el castaño al notar lo desanimado que estaba Shura.

—Nada —dijo fríamente el español y se fue, Aioria se sorprendió y se fue detrás de él.

—Shura espera. —Milo se quedó mirando por donde se fueron sus amigos. Así que lo mejor decidió levantarse e ir a ver si Shura necesitaba ayuda, pero en eso vio como una ráfaga azul corría a toda prisa hacia la séptima casa, o bueno, eso trataba. Intentó ver de quien se trataba y se percató que era Kanon que otra vez intentaba escapar de Saga. El gemelo mayor había acorralado a su hermano y lo estaba tratando de besar, pero éste parecía gusano e intentaba soltarse del agarre.

—Saga suéltame —forcejeó el menor.

—No lo haré, fui un idiota al no darme cuenta que me amabas así que ahora lo compensare. —terminando de decir esto lo beso, debía admitir que le encantaba los besos del mayor, pero él era un hombre demasiado orgulloso.

—No me jodas Saga —lo empujó— Te tardaste demasiado —le dio la espalda iba a dar un paso pero de nuevo fue acorralado— ¡Pero que mierda…! —Iba a darle un buen golpe a su hermano pero vio que se trataba de Aioros.

—Kanon —susurró rozando con morbo su lóbulo.

— ¡Ay no! —dijo Kanon, ya estaba harto de los constantes acosos de ambos pero en ese momento las palabras de Camus volvieron a su mente: Kanon ¿nunca pensaste en hacer un trío? Con aquel pensamiento en su cabeza, rodeo el cuello de Aioros. Les daría una vez por todas lo que buscaban de él para que lo dejaran en paz.

—Aioros, ¿nos vamos a un lugar más privado? —dijo inocente, Aioros sonrió, le encantaba Kanon, siempre había sido así, aunque dijera que estaba enamorado de Saga, en el fondo de su corazón estaba Kanon esperando por él.

—Claro mi amor —Saga que miraba la escena hirvió de celos, Kanon se dio cuenta de eso y sonrió.

—Hermanito ¿nos acompañas? —dijo otra vez con un tono inocente, que haría derretir al más duro de todos. Saga al escuchar la propuesta de su hermano no lo pensó ni dos veces, empujó a Aioros y cargó a Kanon. Lo besaba intensamente y se lo llevaba a su templo que quedaba más cerca, seguido por un muy molesto Aioros, ya que fue interrumpido.

—Camus espero que esto sea divertido o te enviaré a otra dimensión —pensó Kanon. Mientras veía como Saga y Aioros se peleaban por quien iba a estar con él. Milo negó con la cabeza, solo rezaba por la seguridad de Kanon y que no saliera lastimado, oh peor. Rogaba que ni Saga ni Aioros sean enviados a la otra dimensión.


::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::



En otra parte, en la décima casa, se encontraban Shura y Aioria, el primero ignorando olímpicamente al menor, mientras que este le gritaba que le prestara atención. Aioria ya estaba perdiendo la paciencia, pero era Shura de quien se trataba e intentaría tranquilizarse. No le gustaba la forma en cómo el caballero de Capricornio lo ignoraba.

—SHURA —gritó lo más fuerte que pudo.

— “…”

—Hazme caso por favor —dijo casi suplicando Aioria.

— “…”

— ¡Shura!

— “…”

— ¡Joder Shura te estoy hablando!

— ¿Qué quieres Aioria? —le respondió, harto de los gritos de Aioria.

— ¿Por qué estás enojado conmigo? Dímelo —sus palabras no fueron una petición sino sonaron a una orden. Shura estaba harto de esto iba a voltearse e irse a sus aposentos privados pero Aioria lo detuvo. Jamás había perdido la cordura, pero tanta fue su insistencia que lo vio directamente a los ojos y le gritó.

— ¡ACASO NO VES QUE ESTOY ENAMORADO DE TI, ERES TAN ESTÚPIDO QUE NO TE HAS DADO CUENTA! —el guardián de la casa de leo se quedó en shock, al no ver respuesta el español se fue corriendo a su habitación dejando a Aioria petrificado.

Shaka que venía de ver al patriarca escuchó la conversación, así que disminuyó su cosmo y se fue directamente a su templo, en donde encontró a Mu.

—Mu qué alegría verte —dijo sonriendo, el lemuriano se sorprendió, Shaka no solía regalar sonrisas a la gente, a pesar de ser amigos desde hace varios años atrás y sobre todo los mejores. — ¿Qué te trae por acá?

—Venía a visitarte, hace tiempo que no lo hacía —sonrió levemente— Me enteré que saliste con Aioria, te felicito —sonrió melancólicamente, sentía felicidad hacia su amigo, pero le dolía que esa felicidad no fuera con él.

— ¿Pasa algo Mu? —dijo Shaka preocupado por el comportamiento del lemuriano. — Te ves algo deprimido…

—Nada —y se fue dejando al hindú solo.

—Mu… —susurró, sintiendo como de pronto algo en su interior se quebraba.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Milo y Camus

Mi Niño [Saga x Milo]

Beso Indirecto [Milo/Camus] [Saga/Kanon]