Volver a Amar [Cap铆tulo 05]

Volver a Amar


Clasificaci贸n: No menores de 18 a帽os (NC-17)

Autor: Nikiitah

Categor铆a: Saint Seiya

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen sino a su respectivo creador Masami Kurumada y Shiori Teshirogi

G茅nero: Romance, Aventura, Drama

Advertencias: Lemon, Muerte de un Personaje

Aviso: Si no te gusta el Shounen ai (hombre/hombre) no leas.

Resumen: Milo y Camus eran la pareja m谩s s贸lida del santuario, hasta que la llegada de Hyoga, logra separarlos. La traici贸n, el resentimiento y el orgullo ser谩n los obst谩culos m谩s dif铆ciles de superar. (Yaoi) (Milo/Camus) 


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V.- ¡La Cita!

La charla con Kanon lo hab铆a dejado pensativo, deseaba tanto terminar aquella farsa, estaba enamorado de Milo, y ayer ambos lo hab铆an confesado, bueno, tal vez no con palabras pero s铆 con sus cuerpos eso era algo ¿verdad? Suspir贸 otra vez al no tener una respuesta. Mir贸 hacia al frente y vio a Milo que estaba recostado en una de las columnas de su templo. Sus brazos cruzados y los ojos cerrados lo hac铆an ver tranquilo, y aquellos labios entreabiertos lo hac铆an apetecible. Se relami贸 los labios sintiendo deseos de besarlo, pero sab铆a que si hac铆a eso, estar铆a condenado a recibir las 15 agujas en su cuerpo. Lo mejor ser铆a arreglar las cosas, tal y como le hab铆a aconsejado Kanon deb铆a disculparse por haber herido a Milo y dejar que 茅ste le dijera lo que una vez le neg贸. Mientras m谩s se acercaba sus nervios aumentaban cada vez m谩s. Respirando hondamente se dispuso a hablar pero la voz de Milo lo interrumpi贸.

— ¿Sabes que es una descortes铆a entrar sin anunciarse? ¿Y encima quedarse viendo a alguien sin saludar?

—Estaba por anunciarme.

—S铆, claro. —respondi贸 con sarcasmo, abri贸 sus ojos dejando ver aquellos turquesas que lo enloquec铆an. — ¿A qu茅 se debe el honor de tener en mi templo a Camus de Acuario?

—Vengo a disculparme… por lo de ayer.

— ¿Qu茅 pas贸 ayer? —Camus lo mir贸 con el entrecejo fruncido ¿acaso Milo jugaba con 茅l?— Si te refieres a lo del sexo pues no me interesa.

— ¿Sexo? As铆 es como lo llamas luego de hacer…

— ¿Hacer qu茅? —lo ret贸 a terminar su frase, Camus agach贸 la mirada sin poder sostener la de Milo. Un nudo se form贸 en su garganta. — Si has venido por eso, ser谩 mejor que te retires… Tengo cosas que hacer.

—Ah s铆. Olvidaba que ahora le andas calentando la cama a un chiquillo de 14 a帽os

—Te recuerdo que t煤 haces lo mismo, pero con uno de 13. —Camus apret贸 los pu帽os molesto. Hab铆a ido a disculparse con Milo pero lo 煤nico que 茅ste hac铆a era irritarlo con sus palabras.

—Quer铆a arreglar las cosas y disculparme por haberte herido…

— ¿Herirme? ¿Qui茅n te ha dicho semejante mentira?

—Milo…

—Acuario tengo cosas que hacer. —A Camus esas palabras le dolieron, pero sab铆a que ahora razonar con Milo era imposible. 脡ste se encontraba molesto y no pod铆a hacer m谩s.

—Te dejar茅 tranquilo entonces…

—Espera —Camus volte贸 sintiendo una peque帽a esperanza, pero Milo a煤n ten铆a su rostro indiferente. — La cita… ¿a qu茅 hora ser谩?

—Yo vendr茅 por ti a las ocho de la noche. —Ante esto Milo hizo una mueca inconforme. — Y Shun vendr谩 por Hyoga as铆 que no te preocupes.

— ¿No ser铆a m谩s f谩cil recogernos ambos?

—No deseo verlo.

— ¿Y qu茅 te hace pensar que yo deseo verte?

— ¿A que le temes Milo? —Milo se qued贸 mir谩ndolo y suspir贸.

—A ti no. —se acerc贸 hasta Camus quedando a unos cent铆metros. — Si te tardas te mandar茅 mis 15 agujas, Acuario. —Se dio media vuelta para adentrarse a sus aposentos.

Camus suspir贸 y se fue a su casa. Sus planes hab铆an fallado… otra vez. Milo al sentir el cosmo de Camus lejos de su templo, se recost贸 en su cama y empez贸 a llorar, a pesar de saberse usado por el franc茅s a煤n lo amaba, pero su orgullo no le permit铆a permanecer a su lado.

—Camus…



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                        TEMPLO DE VIRGO



Shaka daba vueltas en su habitaci贸n, algo extra帽o en 茅l. Por m谩s que intentaba meditar y concentrarse la mirada entristecida de Mu aparec铆a en sus pensamientos, hace ya un tiempo que no lo ve铆a ya que 茅ste se encontraba entrenando a Kiki en T铆bet, el 煤nico que ten铆a comunicaci贸n con el lemuriano era Aldebar谩n  y aunque intentara preguntarle cuando regresaba Mu al santuario, nunca lograba sacarle informaci贸n. Ya ni sus charlas por telepat铆a funcionaban, ya que ambos siempre ten铆an cosas que hacer, o por lo general Mu paraba ocupado y ahora que se ve铆an el pelilila se va de nuevo.

—A ver Shaka, piensa. —Se dec铆a as铆 mismo. — ¿Qu茅 habr谩 pasado para que Mu est茅 as铆? —trataba de encontrar algo pero nada. Lo 煤nico que se le ven铆a a la mente era esa peque帽a conversaci贸n, donde Mu mencion贸 su cita con Aioria y… ¡eso era! ¡La cita! Cuando Mu hab铆a mencionado la cita que tuvo con Aioria ten铆a una sonrisa entristecida.

—Mu… —susurr贸. — ¿Te has enamorado de Aioria?

                        Apretando sus pu帽os sali贸 de su habitaci贸n para ir a meditar. Por alguna raz贸n al saber que Mu estaba enamorado de Aioria lo irritaba. Estaba muy seguro que 茅l no amaba a Aioria, lo hab铆a comprobado cuando fueron a la cita, entonces, eso solo significaba que estaba molesto por Mu y su enamoramiento hacia Aioria. Sus pasos se hac铆an m谩s lentos cuando pensaba en esa posibilidad. Mu era su mejor amigo. La 煤nica persona con la cual se sent铆a en paz. Siempre hab铆a sido as铆 desde que ellos eran ni帽os. Incluso nunca permit铆a que nadie m谩s se le acercara a parte de Aldebar谩n, o tal vez de Milo, Camus y Aioria con quienes frecuentaba m谩s.

—No puede ser… —susurr贸 mientras abr铆a los ojos, dejando ver el color del cielo. — Estoy… estoy enamorado de Mu. —al decir esto un extra帽o calor apareci贸 en su coraz贸n. Solt贸 un suspiro y una sonrisa enternecida apareci贸.

—Pero Mu ama a Aioria. —cerr贸 los ojos y se sent贸 para meditar un poco.

                        Unos pasos acerc谩ndose a velocidad pod铆an escuchar, sin poder evitarlo ya ten铆a un peque帽o peso sobre 茅l.

—Oh lo siento maestro Shaka. —El santo de virgo abri贸 los ojos al reconocer la ani帽ada voz de Kiki. — ¿Por qu茅 est谩 meditando en medio del camino?

                        Solo en ese momento Shaka se percat贸 que no estaba en su acostumbrado lugar de meditaci贸n. Ayudando al peque帽o disc铆pulo de su amigo a levantarse, sacudi贸 sus ropas.

—Lo siento… ¿Qu茅 hac铆as corriendo?

— ¡Ah s铆! —Grit贸 emocionado, Shaka cerr贸 un ojo al escucharlo pero aun as铆 sonri贸. — Deseaba hablar con usted acerca de mi maestro —Shaka lo mir贸, atento.

— ¿Qu茅 ocurre con Mu? ¿Le pas贸 algo malo? —Kiki movi贸 su cabeza negando.

—Parece que mi maestro no se ha sentido bien desde ayer en la tarde ¿Podr铆a tratar de hablar con 茅l?

— ¿Eh…? —su coraz贸n lati贸 con fuerza en su pecho, desde la tarde de ayer fue el d铆a en que Mu se fue cabizbajo al saber lo de la cita.

—Mi maestro anda muy distra铆do y se a铆sla de todo… derrama su caf茅 y rompe algunas armaduras que deb铆a reparar y por m谩s que trato de animarlo y peguntarle que le pasa, 茅l me dice que no es nada. Aldebar谩n dice que tal vez es algo de lo que no pueda hablar porque soy un ni帽o, as铆 que pens茅, tal vez mi maestro sea capaz de hablar f谩cilmente contigo.

—…S铆, tal vez… —con la manera en que Kiki lo estaba mirando con evidente esperanza en sus ojos, no pod铆a neg谩rselo. No pod铆a decirle que probablemente la culpa era suya por haber estado en una cita con Aioria, aunque 茅l no sab铆a que Mu estaba enamorado de Aioria.

Sin embargo, Kiki parec铆a m谩s aliviado sabiendo que Shaka se encargar铆a. — ¡Se lo agradezco maestro Shaka!

                        Sintiendo la adrenalina recorrer por sus venas, se abraz贸 con fuerza al cuerpo del hind煤, Shaka estaba sorprendido por la muestra de afecto que el menor le procesaba en esos instantes no supo qu茅 hacer. Al separarse del mayor Kiki le regal贸 una enorme sonrisa. — ¡Por favor cuide de 茅l! Nos vemos m谩s tarde.

—Adi贸s~

                        Al quedarse solo nuevamente, se sent贸 a meditar, esta vez en los sales gemelos. Necesitaba hablar con Buda, pedirles sus consejos, porque francamente y por primera vez, no sab铆a que decir o qu茅 hacer.



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Respiraba agitadamente. Se limpi贸 los rastros de sudor que ca铆a sobre su frente y mejillas. Mientras intentaba en vano relajarse. ¿Y c贸mo pod铆a hacerlo? Ayer se hab铆a enterado que su mejor amigo estaba enamorado de 茅l. ¿C贸mo no se dio cuenta antes? 脡l siempre se hab铆a sentido atra铆do hacia Shaka que hab铆a ignorado los sentimientos de Shura. Se mir贸 al espejo otra vez, estaba cansado. Hace unas horas que evitaba a Shura, aunque claro, el d茅cimo custodio no hac铆a mucho esfuerzo por querer entablar una conversaci贸n con 茅l.

— ¿Qu茅 voy a hacer? —Susurr贸 mirando con insistencia su reflejo, como si este pudiera darle una respuesta. — ¡Soy tan idiota por no haberme dado cuenta, antes!

— ¡Vaya! En eso estamos de acuerdo, gato. —Aioria mir贸 a trav茅s del espejo hacia la puerta, donde se encontraba Milo de brazos cruzados y apoyado en el marco de la puerta.

— ¿Qu茅 quieres Milo?— pregunt贸 fastidiado. ¡Lo 煤nico que le faltaba! Ser v铆ctima de las burlas del escorpi贸n.

— ¡Qu茅 mal amigo! Y yo que ven铆a a ver que te pasaba, pero bueno, si no deseas mi presencia me voy. —cuando ya se hab铆a dado la vuelta Aioria reaccion贸 a tiempo y lo detuvo de brazo.

— ¡Espera! —Milo lo mir贸 indiferente pero esper贸 a que Aioria hablase. — Ay煤dame Milo.

—Por eso estoy aqu铆 idiota. —dijo divertido el octavo custodio.

                        Aioria y Milo se fueron hacia la peque帽a cocina. Milo mir贸 la cocina con curiosidad al encontrarla limpia y ordenada, algo extra帽o ya que Aioria sol铆a ser algo desordenado con sus cosas.

—Aioros me mantiene vigilado las veinticuatro horas desde que revivimos, por eso mi casa est谩 m谩s ordenada. —coment贸 Aioria, poniendo una taza de chocolate frente a Milo.

—Aioros siempre fue un mani谩tico de la limpieza y el orden, no me sorprende que te haya obligado. —susurr贸 divertido, ante la mueca de disgusto del casta帽o.

— ¡No me lo recuerdes! —Milo rio a carcajadas, como hace tiempo no lo hac铆a, pero luego cay贸 de repente para mirar a su compatriota.

— ¿Qu茅 pas贸 entre Shura y t煤? —Aioria suspir贸 apoyando su rostro encima de su mano, que estaba apoyada en la mesa.

—Me dijo que me amaba. —Milo se sorprendi贸 al escucharlo. ¡Al fin Shura se lo hab铆a dicho! Pero por lo que notaba no hab铆a salido nada bien.

— ¿Lo rechazaste? —pregunt贸, temiendo por la salud emocional de su hermano espa帽ol.

—No… —susurr贸 apenas el de leo.

—Entonces lo aceptaste.

—Tampoco —Aioria volvi贸 a suspirar, esta vez agarr谩ndose la cabeza con ambas manos. — ¡No le dije nada! Solo… solo sal铆 corriendo.

— ¡Que valiente! —dijo con sarcasmo Milo, Aioria lo mir贸 con mala cara. Milo era la personificaci贸n de la delicadeza, pens贸 con sarcasmo Aioria.

— ¡C谩llate o no te digo nada! —Milo chasqueo la lengua fastidiado pero no dijo nada m谩s. — Desde ese momento ninguno de los dos ha vuelto a acercarse al otro.

                        Por la expresi贸n derrotada de Aioria, hac铆a pensar a Milo. Era cierto que Aioria era un hombre muy despistado cuando al romance se tratara, y tal vez, a煤n no se haya dado cuenta de lo que realmente siente por Shura.

—Oye Gato… ¿no te has puesto a pensar en lo que sientes por Shura?

— ¡脡l es mi mejor amigo! —Milo alz贸 una ceja incr茅dulo al escuchar esas palabras. — Aparte de ti, claro.

—Si amistad es lo que sientes, ¿Por qu茅 no lo has rechazado? —Aioria enmudeci贸 ante la l贸gica de Milo— Pero si no lo has hecho hasta ahora, es porque te gusta Shura, o por lo menos sientes algo m谩s hacia 茅l.

— ¿Desde cu谩ndo te has vuelto sabio? —pregunt贸 con cierta desconfianza el quinto custodio. Milo frunci贸 el entrecejo y levant谩ndose de su asiento le dio un golpe en la cabeza a su amigo. — ¡Ey!

— ¡Idiota! —diciendo esto sali贸 rumbo a su templo. Mir贸 la hora y suspir贸, quedaban menos de tres horas para la cita doble y no deseaba demorar m谩s.

                        Subir las escaleras hacia su templo era un martirio. Deseaba tanto que el tiempo se detuviera en ese instante, cerr贸 sus ojos y se apoy贸 en una columna destruida, entre las casas de libra y escorpio.

— ¡Ey! ¿Qu茅 te ocurre peque帽o? —abri贸 sus ojos al reconocer aquella voz. Sorprendido mir贸 a su interlocutor.

— ¡Saga! —Al decir su nombre se abalanz贸 hacia el mayor como cuando era un ni帽o, apoyando su cabeza en el amplio pecho del mayor. — ¡Hace tiempo que no hablaba contigo!

El rostro feliz de Milo enterneci贸 a Saga que sonri贸 como anta帽o, dej贸 de lado esa m谩scara fr铆a y seria que sol铆a poner ante los dem谩s. Se alegraba de haber pasado por libra. Luego del intento fallido de hacer un tr铆o con Aioros y Kanon, donde su gemelo se fue molesto por la pelea que tuvo con el arquero, decidi贸 que lo mejor era irse y darle un espacio a su igual.

— ¿Vamos a Escorpio? —el menor asinti贸 emocionado. Tal vez Saga podr铆a ayudarlo.

Al llegar a su templo Milo dirigi贸 al mayor hacia su habitaci贸n, donde ambos se sentaron en la cama del due帽o. En ese momento Milo sinti贸 que volv铆a a ser ese ni帽o de seis a帽os que corr铆a a los brazos protectores del geminiano cada vez que se sent铆a triste.

— ¿Hace cu谩nto que no nos reunimos los dos? —pregunt贸 Saga, acariciando los cabellos rebeldes de Milo.

—Desde que desapareciste y decidiste ser Arles. —Susurr贸 Milo cerrando sus ojos. Hab铆a apoyado su cabeza en las piernas del mayor, que detuvo sus caricias. — ¿Saga?

— ¿Te decepcion茅? —pregunt贸 mostrando su rostro desencajado, esperando la respuesta del menor.

—Un poco… —susurr贸 acurruc谩ndose. — Pero luego, cuando luchaste con nosotros en el muro de los lamentos, mi decepci贸n fue disminuyendo.

Saga levant贸 a Milo y ambos se recostaron, Saga sobre el respaldo de la cama y Milo en su pecho. Las luces estaban apagadas, dejando la habitaci贸n en penumbras, alumbrada solamente por la luz de la luna que ba帽aba el rostro de ambos griegos.

—He escuchado rumores, Milo. —Milo levant贸 un poco el rostro mirando a Saga sin entender lo que estaba pasando. — ¿Qu茅 ha pasado entre Camus y t煤?

—No conf铆a en m铆. —susurr贸 la voz empezaba a quebrarse y sus ojos se anegaron con l谩grimas que trataban de salir. — Comenz贸 cuando Hyoga y los dem谩s vinieron al santuario. 脡l no dejaba de acosarme hasta el punto de hacer que recordara todo los momentos vividos con 茅l, y cuando dije que no paraba de pensar en el cisne, justo Camus hab铆a llegado, escuch谩ndolo.

            Un sollozo se escuch贸. Saga acarici贸 su espalda transmitiendo su apoyo.

—Pase 2 meses tratando de que me perdonara, pero luego… lo vi bes谩ndose con Shun y entonces decid铆 olvidarme de 茅l, cuando lo vi anunciar su noviazgo con Andr贸meda Hyoga y yo anunciamos nuestro falso noviazgo.

—Vaya… qu茅 enredo —coment贸 Saga suspirando, una parte de 茅l se sent铆a culpable por no haber estado en esos momentos con Milo y la otra sent铆a unas ganas enormes de matar a Camus por osar lastimar a su peque帽o hermanito.



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                        HACE TRECE A脩OS ATR脕S



Desde que Milo hab铆a ingresado al santuario, era un ni帽o muy solitario, incluso no dejaba que nadie se le acercara. Era el 煤nico de los 12 aspirantes que hab铆a visto c贸mo sus padres fueron asesinados frente a sus ojos y el trauma lo hac铆a desconfiar de todos. Incluso era el aspirante m谩s silencioso, ganando a Shaka o incluso al mismo Camus. Su aislamiento no pas贸 desapercibido por Shion, que le hab铆a ordenado a Saga ir a hablar con el peque帽o Milo. Al principio Saga, que era tan solo un adolescente en ese entonces, no entend铆a porque deb铆a ser 茅l quien tuviera que hablar, m谩s no dijo nada, y mientras m谩s se acercaba, m谩s entend铆a las razones del patriarca.

Milo estaba sentado debajo de un enorme 谩rbol mirando absorto el entrenamiento de los aprendices que no se percat贸 en el momento en que Saga se acercaba. Para el joven aprendiz de Escorpio interactuar con las personas era muy dif铆cil y no ten铆a intenciones de crear v铆nculos con otros, ni siquiera con su maestro o los caballeros dorados, para Milo, era una p茅rdida de tiempo ser un caballero dorado y proteger a una diosa que no conoc铆a, incluso dudaba que existiera.

— ¿No te gustar铆a acercarte? —pregunt贸 Saga, exaltando a Milo, que volte贸 mir谩ndolo furibundo. — ¿Qu茅 pasa?

— ¿Nunca te han dicho que no deber铆as meter tus narices en donde no te llaman? —pregunt贸 con ferocidad, descolocando un poco a Saga que sonri贸 de nuevo.

— ¡Vaya! Qu茅 car谩cter guardas Milo.

—No me hables con tanta confianza G茅minis —el peque帽o se levant贸 mostrando su mirada seria y se帽al谩ndolo con su dedo, donde la peque帽a u帽a empezaba a ponerse roja hasta parecer un aguij贸n, sorprendiendo a煤n m谩s a Saga que no pensaba que un ni帽o que casi nunca entrenaba pudiera conocer o realizar la Scarlet Needle.

—Tranquilo… solo vengo a hablar. No hay necesidad de ser tan brusco —susurr贸 tratando de ganar la confianza del peque帽o, pero Milo no daba su brazo a torcer y chasqueo la lengua, a煤n m谩s molesto.

—No quiero hablar con nadie, ni siquiera contigo. ¡D茅jame solo! —Se levant贸 de golpe y dio media vuelta dispuesto a irse a otro lugar pero Saga lo agarr贸 del brazo jal谩ndolo hasta abrazarlo. — ¡¿Qu茅 tienes?! ¡Su茅ltame!

            El alboroto que protagonizaban, llam贸 la atenci贸n de varios aprendices, entre ellos a algunos caballeros dorados que miraban con sorpresa como el joven caballero de G茅minis hab铆a tenido el valor de acercarse al ni帽o de grandes turquesas.

—No te voy a soltar —susurr贸 cerrando sus ojos, recibiendo cada golpe que Milo lanzaba, no le importaba si tardaba mucho en lograr tranquilizar al ni帽o que no dejaba de quejarse y gritar, Saga har铆a todo lo posible para que Milo confiara en 茅l. En eso, Milo cansado, deja de luchar y gritar, para dejarse caer sobre Saga. El caballero de G茅minis crey贸 que por fin hab铆a logrado algo, m谩s no esper贸 que Milo llorase en su pecho. — ¿Milo?

—Por favor… ya no m谩s… —el llanto suave y lleno de dolor estrujaba su coraz贸n, sab铆a que Milo hab铆a tenido un horrible pasado, y pod铆a entender que no confiara en nadie por la muerte de sus padres, pero por eso estaba 茅l. Saga ya no ve铆a como una misi贸n, 茅l realmente quer铆a ayudar a Milo.

—Todo estar谩 bien… yo estoy contigo…

— ¡No! No quiero promesas falsas… —susurr贸 aferrando sus deditos en la armadura.

— ¿A qu茅 te refieres? —pregunt贸 frunciendo el entrecejo.

—脡l… 茅l me dijo que me ayudar铆a, pero solo me enga帽贸 —susurr贸 enterrando su carita en el amplio pecho del mayor. Saga no supo que decir a eso y solo se limit贸 a abrazar el cuerpo del menor.

—Milo…

—脡l me vendi贸… me hizo cosas feas… 茅l me us贸… —las palabras tan vac铆as, demostrando solo un profundo dolor y rencor hizo estremecer a Saga ¿Qu茅 decirle a un ni帽o que ha pasado por un cruel pasado que ninguno estuvo consciente?

—Ahora est谩s a salvo… ese hombre no te har谩 nada. —trat贸 de tranquilizar Saga, m谩s Milo alz贸 su mirada dejando, por primera vez, ver sus ojos reflejando el dolor que sent铆a.

—Yo solo quer铆a estar con mis padres… solo quer铆a volver a lo que era mi antigua vida, pero el pasado no puede volver. —Hizo una pausa y mir贸 a Saga directamente a los ojos. — Una vez que algo ha sido perdido, jam谩s regresar谩.

—Milo… —abraz贸 con fuerza sin llegar a lastimar a su peque帽o compa帽ero y cerr贸 los ojos, comprend铆a en cierta forma a Milo, despu茅s de todo, 茅l tambi茅n era igual que el ni帽o. — No importa lo que pase ahora, yo te juro por mi vida que jam谩s te defraudar茅.



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—Milo… —el suave movimiento en su hombro lo hizo despertar ¿en qu茅 momento se hab铆a quedado dormido? Con pereza mir贸 hacia donde estaba Saga que ten铆a esa sonrisa amable como anta帽o.

— ¿Qu茅 hora es? —susurr贸 incorpor谩ndose, notando que tra铆a solamente su pantal贸n de dormir, mir贸 a Saga que se acomodaba mejor. Ya no ten铆a su armadura y al igual que 茅l solo llevaba un pantal贸n.

—Creo que son las ocho y media —susurr贸 mirando el reloj de la pared.

— ¡¿Qu茅?! —dijo alter谩ndose, Saga parpade贸 un par de veces sin saber la raz贸n por la cual luc铆a desesperado. Mir贸 con diversi贸n como Milo se levantaba y recog铆a su ropa, para luego correr a su armario y sacar apresurado todo lo que usar铆a y ponerlo en la cama. Sin importarle que Saga lo estuviera mirando se empez贸 a desvestir dejando a la vista la marca en su espalda.

—Esa marca… —Milo se detuvo al escuchar la voz de Saga y gir贸 a ver aquella cicatriz que lo seguir铆a hasta su muerte.

—No es nada… solo no lo menciones. —Saga asinti贸 y lo ayud贸 a vestirse. Mientras que Milo se terminaba de abotonar la camisa, el geminiano agarr贸 un cepillo y empez贸 a peinar cada hebra azulada, amarr谩ndola en una coleta a la mitad.

—Est谩s listo —ambos sonrieron un poco, y luego de despedirse, Milo sali贸 dejando a Saga solo en su habitaci贸n.

            Milo corri贸 hacia la entrada de su templo, esperando que el plan que ten铆a con Hyoga no se echara a perder por haberse quedado dormido, pero lo que m谩s le sorprendi贸 era ver a Camus apoyado en una de las columnas con los ojos cerrados. Dejando solamente que la luz de la luna, reflejara su rostro.

— ¿Tuviste buena noche? —susurr贸 con voz sombr铆a.

—Tal vez… pero eso no es algo que deba importarte ¿o s铆? —pregunt贸 relaj谩ndose para luego caminar hacia 茅l. Camus abri贸 sus ojos y estir贸 su brazo para que Milo la rodease, 茅ste frunci贸 el ce帽o y desviando la mirada camino de frente. — No soy una chica Camus. No trates de ser galante.

—Oh. Cre铆 que te gustar铆a eso.

—C谩llate —Camus baj贸 su brazo y camin贸 a la par de Milo, descendiendo ambos por los templos. Sorprendentemente, todo el lugar estaba silencioso y eso que a煤n era muy temprano. Milo y Camus llegaron hacia la primera casa, encontr谩ndose con Mu que los esperaba.

— ¿Mu? —susurr贸 Milo sin saber por qu茅 茅l estaba ah铆, crey贸 que estaba en T铆bet.

—Hola Milo. —Mir贸 a Camus que asinti贸 y tom贸 las manos de ambos para teletransportarlos hacia la entrada de un lujoso restaurante. — Bueno muchachos… me despido. Que tengan una agradable velada.

—Gracias Mu —dijo Camus con una leve sonrisa. El lemuriano asinti贸 y se fue sin decir nada m谩s.

— ¿Qu茅 fue todo eso? ¿Por qu茅 Mu piensa que estoy en una cita contigo? —susurr贸 con desconfianza a Camus que solo se alz贸 de hombros.

—No s茅 —la escueta respuesta no le gust贸, pero resign谩ndose entr贸 junto a Camus.

            El lugar era elegante, demasiado para el gusto de Milo que no acostumbraba ir a esos lugares. Un restaurante franc茅s con candelarios sobre el techo, m煤sica en vivo, tocando melod铆as suaves y rom谩nticas, mesas adornadas con flores y manteles tan blancos que competir铆an con la nieve. A este lugar solo iba gente elegante y adinerada, gente como Camus, que estaba familiarizado con todo el lugar. Milo sonri贸 apenas, recordando aquellos tiempos de su ni帽ez, un pasado distante en donde siempre cre铆a que Camus era un pr铆ncipe.

—Deb铆 suponerlo —susurr贸 para s铆 mismo, Camus volte贸 a verlo pero no dijo nada. Al instante un mesero lleg贸 por ellos y los gui贸 a su mesa donde Hyoga estaba sentado de brazos cruzados y los ojos cerrados, mientras que Shun miraba por la ventana. Al escuchar sus pasos volte贸 sonriendo.

— ¡Camus! Llegaste —la hermosa sonrisa que le regal贸 al galo fue correspondida. Milo e Hyoga solo asintieron a modo de saludo y se sentaron juntos.

—No iba a perderme la cita… no porque alguien se qued贸 dormido junto a un inesperado acompa帽ante —Milo lo mir贸 ce帽udo d谩ndole una patada en la pierna, mientras Camus solo sonre铆a satisfecho. El mismo mesero que los gui贸, volvi贸 a aparecer trayendo consigo cuatro cartas, entreg谩ndoles a cada uno. Milo no entend铆a nada de lo que dec铆a y suspir贸. — ¿Deseas que te ayude?

—No —respondi贸 Milo d谩ndole un suave codazo a Hyoga para que le tradujera los platillos. Ninguno se dio cuenta que Camus y Shun se miraron divertidos y siguieron en su mundo.

—Espero que disfruten esta cena. —Habl贸 Shun trayendo las miradas de ambos que no entend铆an a que ven铆a eso. — Esta noche es especial… a parte de un gran espect谩culo, hoy les diremos una gran noticia.

— ¿Una noticia? —pregunt贸 Hyoga que no hab铆a hablado en toda la noche con Shun— ¿Qu茅 clase de noticia?

—Debes esperar a que terminemos de cenar, Hyoga. —la sonrisa de Shun no le gustaba, una vez que ambos decidieron pedir el lugar qued贸 en completo silencio. Solamente roto por las suaves melod铆as del piano y los violines.

—He escuchado que su relaci贸n va bien. Dime Hyoga… ¿conf铆as en Milo? —Milo alz贸 una ceja con la extra帽a pregunta de Camus.

—Claro que confi贸 en Milo —contest贸 fr铆amente Hyoga.

—Oh, me alegro o铆r eso. Cre铆 al principio que no se llevaban bien o que hab铆an tenido una discusi贸n cuando vi a Saga y a Milo dormir juntos. —al escuchar eso, Milo se levant贸 de golpe de la silla y agarr贸 de la camisa a Camus.

— ¡¿A qu茅 mierda viene eso Camus?! ¡¿Cu谩l es tu maldito problema con joderme a cada oportunidad?! —la mirada de Camus se endureci贸 y agarr贸 con fuerza la mu帽eca de Milo.

— ¿Por qu茅? —Susurr贸— Porque no entiendo c贸mo es posible que todo el mundo te crea la persona m谩s perfecta y que me echen la culpa por haber roto tu d茅bil coraz贸n.

—Bastardo… —gru帽贸 Milo abalanz谩ndose sobre 茅l, sin importarle los gritos de horror de las personas. Hyoga se qued贸 mir谩ndolos sorprendido e intent贸 detenerlos, pero Shun se impidi贸.

—Ellos necesitan esto… —susurr贸 mirando como ambos empezaron a golpearse.

—Pero… —al parecer Shun y Camus lo ten铆an planeado, en otra ocasi贸n Shun hubiera evitado que se pelearan, por eso no se le ocurr铆a otra cosa.

—Retr谩ctate Camus —grit贸 Milo ahorc谩ndolo, Camus sujet贸 sus brazos y lo mir贸 con profundo rencor.

—No lo har茅… —dijo con dificultad, sintiendo como Milo lo apretaba con m谩s fuerza. — Nunca entender茅 porque todos creen que eres la v铆ctima, cuando solo eres un ser d茅bil que siempre traiciona a los dem谩s.

— ¿De qu茅 diablos hablas? —susurr贸 sin entender nada.

—No te hagas el desentendido Milo… yo te vi. Aquella vez hace seis a帽os atr谩s. Estabas con Saga. Los vi besarse para luego dormir juntos. ¡¿As铆 dec铆as que me amabas?! —despu茅s de decir esas palabras todo se volvi贸 silencioso. Hyoga miraba sin entender a Milo y Shun solt贸 un suspiro. El agarre que ten铆a Milo hacia Camus empez贸 a disminuir. Mientras tanto, el galo respiraba agitadamente, mirando como Milo estaba con la mirada perdida. — ¿La verdad duele? ¿Cu谩ntas veces me habr谩s enga帽ado y habr谩s traicionado mi confianza? ¡Responde Milo!

—… —Milo agach贸 la mirada, ocultando sus ojos a trav茅s de su flequillo. Mientras una sola l谩grima recorri贸 su mejilla derecha. — No sabes nada…

— ¿Qu茅? —Milo alz贸 la mirada, dejando ver aquellos ojos llenos de dolor y rencor profundo que no mostraba en anta帽o— ¿Por qu茅 me miras as铆 Milo?

—Me voy —dijo de la nada, mir贸 a Hyoga y se fue del restaurante a toda velocidad, las l谩grimas empezaron a brotar, recordando un pasado tormentoso del cual crey贸 haber dejado atr谩s.

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